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Mostramos en esta página los Tweets publicados en nuestra cuenta de Twitter: @AmadoresdCristo
(El tamaño máximo permitido de cada mensaje es de 140 caracteres, por lo que ha de resumirse en esa medida)

660.-

Perdóname, Señor, porque me desespero. Mi equivocación es esperar de las personas cuando solo debo esperar todo de Ti que eres quien me ama.

659.-

Señor: cada minuto que pasa soy más consciente de que sin Ti soy nada. Concédeme entender que mi fuerza está en Ti y en aprovechar tu Gracia

658.-

Perdóname, Señor, porque he caído y cometido la maldad que aborreces. Ayúdame a levantarme y volver a serte fiel. Deseo amarte cada día más.

657.-

Dios, nuestro Creador y Señor, puede ser conocido con certeza a la luz de la razón natural por medio de las cosas creadas. Créelo así con fe

656.-

No creas en la astrología, ni la uses siquiera como entretenimiento. El Astro que ha de guiarte es Jesucristo: “el sol que nace de lo alto”.

655.-

Para nuestra salvación y para su mayor gloria el Señor cambia acontecimientos de nuestra vida, librándonos de muchos peligros. Déjate hacer.

654.-

No mires para atrás: tropezarás y caerás. Pon tu mirada, y tu objetivo, en Dios, como María, y camina siempre al frente, hacia Él ¡Llegarás!

653.-

Que poco confías en la Providencia divina, y cuánto en los que te rodean; ellos no te salvarán: Cristo sí. Prueba a abrasarte en su Corazón.

652.-

No derroches tiempo en cosas del mundo si no cuidas tu vida espiritual. El mundo se acaba, pero tu espíritu es eterno: adórnale con virtudes

651.-

Recemos todos por el pueblo hermano de Venezuela que tanto está sufriendo. Añadamos a nuestra oración los cristianos que sufren en el mundo.

650.-

Ten la seguridad de que no merece la pena hacer otra cosa más en tu vida: “Hagamos de nuestra vida un continuo acto de amor a Dios” ¡Créelo!

649.-

Es imposible que ames a Dios por ti mismo. Imita a María: le envía el reflejo del amor que recibe de Él, sin merma alguna. Limpia tu espejo.

648.-

¿Dices amar a Dios y piensas en premio y castigo? Pídele que te conceda amarle como Él desea que tú lo hagas y porque te ha creado para eso.

647.-

Gracias, Señor, porque nunca me pagas con la misma moneda que yo uso, sino que acuñas, para mí, la de más valor: la del precio de tu Sangre.

646.-

Nunca valores tus actos con las medidas humanas: deja que Dios explore el fondo de tu corazón. Confórmate con cumplir su voluntad, ¡siempre!

645.-

No te inquiete el mañana: vive el presente plenamente en Dios, y su Providencia guiará tus pasos para que logres alcanzar la Vida que ansías

644.-

¡Dónde mejor que en tu Corazón, Señor! Sintiendo los latidos de esa Vida que tanto necesito y que solo Tú me puedes dar. No me dejes escapar

643.-

Señor, ¡protégeme de mis pasiones! No permitas que busque donde no hallaré nada. Concédeme encontrarte ahí donde me estás esperando siempre.

642.-

Señor: que todas las incongruencias del mundo no me separen de ti, sino que me hagan buscar cobijo en tus brazos, como un bebé sin destetar.

641.-

¡Ay, Señor! concédeme amarte como Tú deseas que yo lo haga para que así te glorifique y pueda participar de tu Santidad ahora y en tu Reino.

640.-

El Señor, tu único Dios, te quiere siempre alegre con la alegría de la Resurrección y de la Vida eterna ¡Ábrele ya tu corazón de par en par!

639.-

Si Cristo no hubiera muerto por ti, y resucitado, tú no tendrías esperanza alguna de salvación. Valora ese amor por ti con tu entrega total.

638.-

Señor, aparta de mí la soberbia para que pueda reconocer todos mis pecados y pedirte perdón por ellos. Dame un corazón contrito y humillado.

637.-

Ante Dios eres nada, pero para Dios eres todo, pues te ama infinitamente y desea para ti la verdadera felicidad dándole gloria. Déjate amar.

636.-

No te preocupes: tu pasión ya la pasó Cristo por ti. Tu cruz es solo una astillita de la suya. Él es tu Cirineo y no te dejará caer. Créelo.

635.-

Si estás en Gracia, tu amor a Dios te hará superar cualquier contingencia; sin sobresaltos; fiel a la Providencia divina. ¡Confiésate ahora!

634.-

No te dejes engañar por falsos profetas: Jesucristo es el Camino, la Verdad y la Vida. Lo que no sea de Él viene del príncipe de la mentira.

633.-

Si pudieses sentir cuánto te ama Dios, morirías de placer, pues no hay placer mayor que sentirse amado por Dios. ¡Experiméntalo ahora en ti!

632.-

"Si el afligido clama al Señor él lo escucha". En tus tentaciones y peligros de pecar no dejes de pedir ayuda a Dios: Él nunca te abandonará

631.-

Ten la seguridad de que la muerte es sólo el nacimiento a la verdadera Vida si participas de la Redención de Cristo: cree en eso y prepárate

630.-

Al confesarte tienes delante al mismo Dios que conoce tu corazón y tus pecados. ¡No le mientas! Duélete de ellos y propón no volver a pecar.

629.-

La pureza no limita: encauza tus actos hacia la obediencia de la voluntad de Dios. Es el lirio blanco de tu desposorio con Él. Imita a José.

628.-

Huye de la pornografía: altera tu sexualidad; perturba tus afectos; crea en ti egoísmo. Y lo más importante: expulsa de ti al Espíritu Santo

627.-

Dios no ha creado el mal: se produce en ti cuando le das la espalda a Dios. Es la ausencia de bien producida por tus pecados ¡No peques más!

626.-

Dios no ha creado la obscuridad: se produce en ti cuando cierras los ojos ante Él. Mira al sol, y tápate los ojos: ¿acaso desaparece el sol?

625.-

El placer espiritual que se experimenta al sentirse amado por Dios y amarle es infinitamente mayor que cualquier otro ¿Te niegas a probarlo?

624.-

Conságrate a Dios. Tu espíritu lo ha creado para Él: hacia Él ha de ir durante toda tu vida ¡Conviértela en un continuo acto de amor a Dios!

623.-

El universo entero gira alrededor del Corazón de Dios (en Él vivimos, nos movemos y existimos) y no es otro que el Sagrado Corazón de Jesús.

622.-

Contigo se tiene todo, Señor. ¿Para qué buscar algo fuera de Ti? Enséñame a aprovechar tus gracias y tus dones, y perdona mis infidelidades.

621.-

La más pura de las criaturas; la mujer inmaculada que no conoció el pecado, es tu Madre y vela por ti. ¿Qué guardas en tu corazón para ella?

620.-

"Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia y todo lo demás se os dará por añadidura." No inviertas el orden buscando lo que no debes.

619.-

Dios te da todo gratis, pero quiere que te lo ganes con tu esfuerzo. Aprende a valorar lo que recibes dándote en cada cosa que haces por Él.

618.-

Gracias, Señor, por vuestro Amor, vuestra Bondad, vuestra Paciencia, vuestra Misericordia y vuestra Justicia para conmigo y el mundo entero.

617.-

¡No lo dudes!, la verdadera felicidad sólo se encuentra en Dios. El alma en Gracia sintiéndose amada por Dios. ¡Nunca habrás sido tan feliz!

616.-

Abrázame contra tu pecho Señor y aunque me parezca que la presión de tus brazos no me deja respirar no aflojes jamás ¡podría caerme y morir!

615.-

Busca el placer espiritual del trato íntimo con Dios y verás como cualquier placer del mundo deja de serlo para ti. Rechaza engaños sutiles.

614,-

Olvídate de tu cuerpo, pecador y mortal: ¡no le quedan ni cien años! Preocúpate por tu espíritu inmortal y tendrás la Vida eterna. ¡Créelo!

613.-

El placer del espíritu es infinitamente superior al placer de la carne. No te conformes con lo poco: utiliza tus sentidos para amar a Dios.

612.-

¿Eres capaz de imaginar la pureza que sale de Dios? Déjate inundar por ella y no peques más. No consientas siquiera esos pensamientos sucios

611.-

¡Convéncete! Si te condenas es porque quieres. Dios no cesa de darte su Gracia para que te salves y tengas vida eterna: ¡Acéptala con amor!

610.-

Nosotros miramos a los ojos, pero Dios mira el corazón. ¡Límpialo de toda mancha y mantenlo puro! Déjale brillar sin miedo a que deslumbre.

609.-

¿Te has mirado al espejo? No, ese cristal no: mírate en Dios y verás lo horrible que está tu alma, aunque tu cuerpo luce bello para el mundo

608.-

«Son muchos los signos» «Hay que estar muy preparados» «La venida puede ser inminente» Afirmaciones que encajan en el puzle del mundo de hoy

607.-

Todos los días, en la Santa Misa y en las preces de Laudes y Vísperas, encomendamos a todos nuestros seguidores y pedimos gracias especiales

606.-

¿Has pensado alguna vez enloquecer por Dios? Si lo consigues, no temas, pues no es enfermedad sino cordura, por imitar a quien murió por ti.

605.-

¿No lo ves? Por mucho que tú te esfuerces si no dejas que Dios actúe en ti, en vano te cansarás «¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!»

604.-

¡Anda!, aprende a perdonar; ¿o es que tú no quieres obtener perdón? Ten consideración en tu trato con los demás, pues tratas así con Cristo.

603.-

Si la semilla no muere antes, no hay flor ni fruto. Muere, pues, al pecado para que puedan florecer en ti, y fructificar, todas las virtudes

602.-

No eches fuera todo el pus y suciedad, que esconde tu interior, cuando alguien te importune; mas bien utiliza esa molestia para purificarte.

601.-

Modera tu lengua, y no la dejes que te domine. Dómala para que no destile veneno mortal. Úsala sólo para alabar a Dios con cuanto pronuncie.

600.-

No seas como los discípulos de Emaús que caminaron junto a Cristo sin darse cuenta. No esperes a que parta el pan para reconocerle a tu lado

599.-

«Las malas compañías corrompen las costumbres», y lo verdaderamente grave es que corrompen el alma y nos alejan de Dios. ¡Libérate de ellas!

598.-

Vamos a ver: ¿cuándo te lo vas a tomar en serio? Si sigues por ese camino te vas de cabeza al infierno. ¿Tanto te cuesta amar a Dios? Ámale.

597.-

#HagamosDeNuestraVidaUnContinuoActoDeAmorADios y conseguiremos la santidad. ¿Te atreves a probar? Es muy sencillo: es cuestión de querer...

596.-

Parece mentira que midas hasta las muecas que das por sonrisas, mientras ¡Dios te lo da todo sin medida! ¿No sientes su Amor infinito? Ámale

595.-

Integridad y perfección han de formarte para que engendres tu salvación cuando tu alma sienta dolores de parto por tener ya forma de Cristo.

594.-

Dices que tu amor es Jesús y que perteneces a Dios pero el mundo te posee y lo demuestran esas fotos tuyas en Twitter. No te engañes: cambia

593.-

Señor: ya en el seno de mi madre te amé; no consientas que deje de hacerlo. No permitas que el mundo me aparte de Ti. ¡Abrázame fuerte a Ti!

592

Plantéatelo: o Dios o el mundo; no hay lugar intermedio. ¡Elije! y no te equivoques; puede que no te quede tiempo para rectificar ¡Hazlo ya!

591.-

¡Enamórate de Jesucristo! Pídele a María, su Madre, que te lo muestre y te guíe hasta Él. Para ello, elévate sobre el mundo en su Ascensión.

590.-

Señor, dame fuerza para no pertenecer al mundo, aunque me has puesto en él; para no dejarme llevar por la carne, aunque estoy metido en ella

589.-

¿Por qué te empeñas en decir que te vas a salvar, si vives de espaldas a Dios? Si tus actos son continuos pecados, te condenarás sin remedio

588.-

¡No!, no eres católico si sigues perteneciendo al mundo, que es de Satanás. No tienes excusa que valga. ¡Libérate del infierno! Vive en Dios

587.-

Hay quien se preocupa por quitarse peso, con muchos sacrificios, pero es incapaz de quitar los quintales de su alma con una buena confesión.

586.-

¡Por Dios: aparta la malicia hasta del pecado! no sea que no te arrepientas y permanezcas en la culpa, por toda la eternidad, en el infierno

585.-

Si sigues en tus pecados y retrasas tu arrepentimiento, serás como el bebé que berrea despreciando los brazos de la madre. ¡Abrázate a Dios!

584.-

Piensa que, en este mundo, aunque puedas pecar también puedes merecer. Procura evitar que sea un infierno y permite que sí sea un purgatorio

583.-

Huye de la soberbia, pues es el pecado que no obtiene perdón, ya que el que la posee es incapaz de reconocerla en sí y arrepentirse por ello

582.-

Te preocupa seguir de cerca a los cantantes y artistas de moda; ver las últimas películas; pero ¿sigues a Cristo según la Sagrada Escritura?

581.-

¡¿Que la Iglesia Católica menosprecia a la mujer?! ¡Pero si proclama Reina del Universo a María, Madre de Dios! Nunca nadie la valoró tanto.

580.-

El vicio de la impureza mata el alma: es comparable a bestias sin sentido, actuando contra las leyes de la naturaleza. Huye de él con tesón.

579.-

¿Te das cuenta? Dios está contigo, pero tú no estás con Él. Lo buscas fuera de ti y Él está en ti. En Él vives y te mueves, pero huyes de Él

578.-

¡Abre bien los ojos de tu alma! y percibirás, a través de lo visible, lo invisible de Dios: ¡Abrázate a Cristo!, Dios bendito por los siglos

577.-

¡Ay, si fuéramos conscientes de que la paz del mundo depende de todos y cada uno de nosotros! Y esa paz sólo se obtiene de Dios: ¡Pídesela!

576.-

Si tienes por Madre a la Reina de misericordia, ¿por qué no acudes a ella cuando te agobia el peso de tus pecados? Confía siempre en María.

575.-

No apartes tu corazón de Dios, poniendo tu preferencia en la carne, pues serás como retama en el desierto, que solamente vale para el fuego.

574.-

Doma tu ira y practica la mansedumbre: te alcanzará la bienaventuranza y poseerás la tierra de tu cuerpo, sujeto y no rebelde, unido a Dios.

573.-

«Dios habla en el silencio». ¿Para qué tanta verborrea inútil cuando queremos pedirle algo a Dios? «Un corazón contrito y humillado» basta.

572.-

Si sólo ves con los ojos de la cara será grande tu ceguera, pues estarás en tinieblas: mira con los ojos del alma, iluminado con Luz divina.

571.-

Reconoce al único Dios, que todo lo puede, y agradécele haberte creado para hacerte partícipe de su Gloria, amándote infinitamente y siempre

570.-

Muestra tu agradecimiento a Dios y no seas peor que la naturaleza, pues ella agradece todo lo que recibe de su Creador dando buenos frutos.

569.-

Has de sujetar tu sensualidad a la razón, que la librará de los cinco sentidos corporales que la prenden y cautivan. Crucifícate con Cristo.

568.-

Haz por no desperdiciar un instante de tu vida espiritual, pues lo corporal será renovado el último día, pero el espíritu ha de crecer ahora

567.-

¡Alégrate!, si el ladrón obtuvo el Paraíso, ¿cómo no vas tú a conseguir el perdón de tus pecados, si te arrepientes? Vive en Gracia siempre.

566.-

¿Serás capaz de decir que no necesitas a Dios? Ten la certeza de que si no fuera por su Amor, no existirías. Reconoce y acepta su supremacía

565.-

Si dejas la práctica de las buenas obras, con la excusa de que ya las harás más adelante, estás destruyendo tu vida sin remedio. Anda: actúa

564.-

Como el niño se tapa los ojos y dice: «¡No me ves!», tú crees que te ocultas de Dios ¿Todavía no te has dado cuenta de que Él te ve siempre?

563.-

No seas como el vaso roto en pedazos, al que es imposible poner líquido alguno. Si divides tu corazón, no podrá llenarlo la Gracia de Dios.

562.-

¿Crees que puede haber mayor ternura que la del Amor de Dios? Si así lo crees, es que no conoces a Dios ni has intimado con Él. Anda, ámale.

561.-

El que hace mal, piensa mal de todo y de todos, incluso de Dios. Apártate del mal y haz el bien, y verás en él a Dios, que es el Sumo Bien.

560.-

Acércate a Dios como bebé a su madre huyendo del miedo y Él te acogerá en sus brazos, te alimentará a sus pechos y juntará su rostro al tuyo

559.-

Ten la seguridad de que puedes tener amistad y comunicación con Dios, mayor que con cualquier otro ser, si practicas la oración con devoción

558.-

Deja todo aquello que se mancha con tu imperfección, tu avaricia y tus concupiscencias; tras tu purificación podrás poseerlo con perfección.

557.-

Márcate todos los días una meta más avanzada levantando el listón de tu transformación mediante el aumento del conocimiento y trato con Dios

556.-

La perfección no es una jubilación ni un retiro burgués; es el superarte, día a día, acrecentando las virtudes en ti, sin conformarte nunca.

555.-

No bases tu justicia en afirmar que no haces mal a persona o cosa alguna. Te has estancado, en lugar de luchar para crecer continuamente más

554.-

No utilices la timidez como excusa para explicar tu inercia. Transfórmate ya, por la Gracia, y no intentes justificar tus innatas medianías.

553.-

Dios trabaja, sin que tú te des cuenta, por tu plenitud eterna. Cristo está muy cerca de ti, hasta tocarte y atraerte; hablarte y sostenerte

552.-

¡Qué difícil es salir de sí y desembarazarse de lo que se es! ¿Por qué no me decido a esperar y confiar en Ti y sólo en Ti, Señor? ¡Ayúdame!

551.-

El que no tiene esperanza es peor que un muerto, pues la vida siempre tiende hacia adelante. Pon tu esperanza en la Providencia divina: vive

550.-

Si quieres salvarte, desvíate con esfuerzo de todas tus malas inclinaciones y trabaja con devoción por conseguir las virtudes que te faltan.

549.-

Anda, deja que sea Dios quien guíe tu vida y vivirás en paz, con la seguridad de que su protección no te faltará, pues te ama infinitamente.

548.-

Si ves oscuro a tu alrededor, Cristo te ilumina con su Luz; si ves marchitar tu vida, te entrega las rosas rojas de su Sangre y de su Amor.

547.-

Ora siempre: pon tu oración en cada ocupación, como el alma en el cuerpo; y toda tu acción será manifestación visible de tu espíritu de fe.

546.-

El progreso, sin negar que sea un gran bien para la humanidad, encierra graves peligros si se utiliza sin discernimiento del bien y del mal.

545.-

Apártate de todo lo que te aleja de Dios, y átate a lo que te acerca a Él, pues es la única manera de avanzar a su encuentro y de agradarle.

544.-

Cuando reces, ponte en presencia de Dios, y compórtate como ante quien estás. No hables tanto y tan deprisa, que no le permitas hablar a Él.

543.-

No confundas tus apetitos con el amor, ni tan siquiera los cariños: Dios es Amor, ¿distingues ahora cual es el amor que has de dar a otros?

542.-

Piensa en el Purgatorio cuando te quejas de los padecimientos que sufres; si los ofreces a Dios por tus pecados no tendrás que purgarlo allí

541.-

No digas que tienes sed teniendo en Cristo la fuente de agua viva, que te saciará y te dará Vida eterna. Pídele enseguida que te dé de beber

540.-

En Dios te has de alegrar; sólo al Señor has de esperar; a Él sólo has de adorar; tu boca ha de cantar sus alabanzas y en tu corazón amarle.

539.-

Señor, dame fortaleza para resistir todo, paciencia para sufrir, constancia para perseverar en tu búsqueda y muéstrate a mí como tanto ansío

538.-

¡Qué poco saben los sabios del mundo cuya sabiduría se sustenta en la vanidad! Tú eliges a los torpes y les pones tu Sabiduría en sus labios

537.-

¡Señor, Dios mío y mi Todo! muéstrame tus maravillas y cólmame de tu Gracia, pues no tengo más esperanza ni refugio que Tú, Señor y Dios mío

536.-

Ese ímpetu tuyo para actuar sin pensarlo dos veces, no es bueno, ¡reprímelo! o, ¿no es que siempre acabas arrepintiéndote de tu poca cabeza?

535.-

No te asuste la muerte; te digo más: ¡muere ya con Cristo! Él quiere que nazcas de nuevo y mantengas la pureza hasta que te llame a la Vida.

534.-

¿No ves que tus temores e inquietudes son fruto de tu mala conciencia? Anda, ponte en paz con Dios y recibe su Gracia mediante la Confesión.

533.-

Mira, tienes dos alas para volar hacia Dios: sencillez y pureza. La sencillez ha de adornar tus intenciones y la pureza vestir tus acciones.

532.-

La Inmaculada y Siempre Virgen María es tu protectora, pero has de ponerte bajo su manto aceptándola e imitándola como Madre de Dios y tuya.

531.-

Piensas en la felicidad que podrías gozar en el Cielo y no se te ocurre poner los medios para ello pues sigues pecando con mucho amor propio

530.-

Busca en todo dar alabanza y gloria a Dios al tiempo que santificas tu alma. Para ello, huye de todo lo que tú bien sabes que te aleja de Él

529.-

¡Qué dicha sentirás si avivas en ti la llama que el Espíritu Santo ha inflamado en tu corazón! Suavemente su Fuego ilumina amor divino en ti

528.-

¡Qué ceguera la de de tu alma, ciega a la luz de Dios y sorda a su Palabra! Buscas gloria y grandeza y sólo cosechas miseria al huir de Dios

527.-

¿Hay en ti sincera disposición a seguir a Cristo? Mira que es el camino del Calvario, con el peso de tu cruz; pero está Él que es tu Cirineo

526.-

¡Qué poco te amo, Señor, y cuánto deseo poder amarte! Tú pones en mí esa fuerza que me lleva hacia Ti, con la atracción de tu infinito Amor.

525.-

Te deseo tanto, Dios mío, que estoy llegando a la locura de amor por Ti, y ya no soy capaz de vivir lejos de tu presencia un sólo instante.

524.-

No te creas que eres algo: todo lo que tienes de bueno en ti es regalo de Dios, y no porque lo merezcas, sino porque Él te ama infinitamente

523.-

¡Ay, si amaras a Dios sobre todas las cosas! le tendrías prisionero y rendido a todo lo que quisieres, pues por amor entregó a su único Hijo

522.-

El camino de la salvación es cuesta arriba y pedregoso, mientras que el de la perdición es llano y cuesta abajo. ¿Cuál de ellos has elegido?

521.-

Deja que el fuego del amor de Dios consuma en ti las imperfecciones que afean tu alma, y la inflamen, hasta transformarla en su misma llama.

520.-

No hay dos almas iguales, por lo que sólo has de fiarte de Dios, que ha creado la tuya y la conoce mejor que tú, y sabe cómo sanarla siempre

519.-

Grábatelo: tus enemigos mortales son mundo, demonio y carne, y contra ellos has de luchar con las armas de la Gracia que no te faltará jamás

518.-

Lo mires por donde lo mires, verás que lo único que has de hacer en tu vida es amar a Dios sobre todas las cosas. Lo demás no vale para nada

517.-

¿Cómo vas a tener esperanza en Dios si rebosas naderías? Has de desasirte de todo y vaciar tu corazón para Él abandonándote a su Providencia

516.-

No te muevas nunca por criatura alguna que, como tú, conocerá la muerte. Deja que sea el Espíritu Santo quien te guíe e ilumine con su amor.

515.-

No pidas a Dios visiones ni revelaciones pues ya todo te lo ha dicho con su Palabra, que es Cristo, y no hay otra. Busca en Él cuanto desees

514.-

¡Fíjate!, para Cristo su alimento era hacer la voluntad de su Padre, y tú te empachas con "chucherías" que, aunque dulces, ensucian tu alma.

513.-

Quieres imitar a Cristo y ni le conoces ni le tratas: ¡es imposible! Medita su vida y pasión. Habla con Él en el Sagrario y te enseñará cómo

512.-

¡Teme la tibieza! no sea que el Señor te vomite. Es tu voluntad la que ha de sacarte de esa actitud de desobediencia a Dios con tus pecados.

511.-

¡Ay, Señor! necesito tanto amarte que no sé por dónde empezar... Dame un corazón de carne, manso y humilde como el tuyo, lleno de amor a ti.

510.-

Cuando el desánimo te agobie y necesites ayuda, ve inmediatamente al Sagrario y, de rodillas, sincérate con Cristo, tu fiel amigo para todo.

509.-

¿Cómo es que parece que en tu vida sólo exista el sexo? Son cohetes cuyo ruido ensordece y su luz ciega: después, sólo silencio y oscuridad.

508.-

No pienses que tu juventud justifica el no pensar en la muerte: muchos menores que tú yacen en los cementerios. Prepárate como si fuera hoy.

507.-

Si hoy confiesas tus pecados y mañana vuelves a cometer lo confesado ¿no estás jugando con Dios y con su Gracia? Tú no puedes engañar a Dios

506.-

No dejes siempre todo para mañana; aunque hay cosas que puedan esperar, tu conversión total a Dios no admite demora: mañana puede ser tarde.

505.-

Tu juventud, la lozanía de tu cuerpo, no sea para ti motivo de condenación por olvidar que Dios es tu dueño, y que a Él te debes por entero.

504.-

¡Qué fea es la envidia! apártala de ti como apestada, sin dejar que corroa tu alma. Combátela con amor de Dios, mucha humildad y generosidad

503.-

La maldad nunca tiene justificación aunque argumentes hacerlo por amor a alguien. Haz siempre el bien y, si puedes, hazlo mejor que pensabas

502.-

¡Qué te cuesta dar tu brazo a torcer! Date cuenta de que Cristo quiere tu sujeción a su voluntad con tu corazón humilde inflamado de su amor

501.-

Si tienes tentaciones es que estás cerca de Dios, pues el diablo no tienta a los que tiene seguros. Dios te ayuda a vencerlas con su Gracia.

500.-

No te enfrentes al diablo, que tiene poder y te gana. Haz como el niño: cógete a las faldas de tu Madre y pídela que te proteja sin peligro.

499.-

No te dejes engañar: las cosas de Dios ni son ñoñerías, ni cuentos chinos: son la única realidad que te salva y te permite alcanzar la Vida.

498.-

Cuida tu elección de amistades y quien te conviene que te acompañe en este viaje sin retorno hacia la eternidad, no sea que te roben la Vida

497.-

No descubras tu corazón a cualquiera, guarda tu intimidad para Dios que, aunque todo lo ve, desea que tú se la muestres con humildad y amor.

496.-

Acostúmbrate a leer a diario la Sagrada Biblia católica, con la certeza de que es Palabra de Dios, la Verdad. No la interpretes a tu antojo.

495.-

Que tus pies no tropiecen en la tentación y te hagan caer en el pecado, sino que te conduzcan por el Camino firme y seguro que lleva a Dios.

494.-

No permitas, Señor, que mis piernas se doblen ante nada, sino que se arrodillen para adorarte y expresarte mi amor, pues eres mi único Dios.

493.-

Dios no necesita de ti y tú eres nada por ti mismo sino por Él. Para glorificarle debes dejarte hacer por Él que te regala todo lo necesario

492.-

Aprovecha mejor tu tiempo, pues le dedicas muy poco a Dios. Si todo lo haces por Cristo, con Él y en Él, tu tiempo se convierte en eternidad

491.-

Ya sabes que aunque Dios te creo sin ti no te salvará sin ti; es decir, te da opción a rechazarle, a no aceptar su Redención salvadora en ti

490.-

Dijiste: "¡Yo no quiero ser santa!" y hasta los ángeles del Cielo se llenaron de estupor, pues quieres ir al infierno por toda la eternidad.

489.-

No puedes vivir sin tentaciones por lo que debes sacar utilidad para tu alma dejándote humillar, purgar y enseñar por ellas, tras vencerlas.

488.-

Si consientes tus apetitos y buscas las cosas del mundo te costará apartar de ti la tristeza y el desasosiego y no alcanzarás la paz de Dios

487.-

Intenta, con humildad, conocerte tal y como eres, pues eso agrada más a Dios que estar interesado en aprender la ciencia que te es superflua

486.-

No dejes las cosas útiles y necesarias por el gusto de la curiosidad que es dañina para tu alma ¿Habrá que decirte que tienes ojos y no ves?

485.-

Tu pecado mortal lo sufre la Iglesia como enfermedad que daña su cuerpo, y la sociedad sufre un apagón, pues tú dejas de ser luz para ella.

484.-

Si Cristo llama a tu puerta no le dejes ir como a un desconocido: invítale a entrar, siéntale a tu mesa, al partir el pan júrale amor eterno

483.-

Dios permite que tu mente y tu alma vivan momentos de oscuridad, para que así valores más la Luz que Él te da y que te alumbrará eternamente

482.-

No pidas vivir en un lecho de rosas: las comodidades del mundo son tu enemigo. Para qué las cosas de la Tierra si tienes a Dios en el Cielo.

481.-

Más te vale reprimir todas las palabras vanas de tu lengua que hacer ayunos y penitencias; sufrir todo por Dios que llegar a hacer milagros.

480.-

Si huyes de la oración y actúas con tibieza, acabarás cayendo en el pecado, pues te estás alejando de todo lo bueno que Dios te da. Reza más

479.-

Para alcanzar la perfección has de vender tu voluntad y dársela a los pobres de espíritu, siguiendo a Cristo hasta el Calvario y su sepulcro

478.-

¿Cómo dejas a Dios para ocuparte de las cosas del mundo? Estás parando la respiración y el flujo sanguíneo de la Gracia que te mantiene vivo

477.-

No basta con poner a Dios en el primer lugar de tu corazón, has de darle el ÚNICO lugar que has de tener en ti, para que lo llene por entero

476.-

Has de permitir que Cristo entre en tu corazón como Soberano y Dios incontestable que es; recíbelo de rodillas, con humildad y sin dobleces.

475.-

No seas el pobre más rico de la Tierra al guardar para ti lo que Dios te pide. Tu apego a las cosas se ha convertido en codicia. Sé generoso

474.-

¡Qué desgracia la del que tiene su voluntad dividida! Su confusión sólo le permitirá oír su griterío interior privado de la posesión de Dios

473.-

No desvaríes ni blasfemes poniéndole fronteras a Dios: Él es el dueño de todo y como tal, has de someterte respetuosamente, con amor filial.

472.-

La virtud de la cruz de Cristo no ha penetrado en la selva de tus pensamientos, pues te guías por prejuicios sociales, y no obedeces a Dios.

471.-

Si traficas con Dios serás un idólatra: el paganismo que no has eliminado en ti sólo busca provecho terrestre. No pongas condiciones a Dios.

470.-

Hoy puede ser el día más importante de tu vida si consigues una conversión total a Dios y le prometes amarle sin cesar por toda la eternidad

469.-

No olvides que no amar a Dios sobre todas las cosas ya es un pecado, un alejamiento del que te ha creado por amor. Destierra tu amor propio.

468.-

Recuerda que los actos intrínsecamente malos lo son siempre y por sí mismos, independientemente de tu intención y circunstancias. Aléjalos.

467.-

La juventud es caduca como la flor que vive un día y muere. Pero la juventud de tu alma puede tener eterna lozanía si se la entregas a Dios.

466.-

Cuando tu hogar se encuentra enlutado por el dolor o herido por las desgracias, Cristo viene a traer su paz profunda, celestial y victoriosa

465.-

Si hablas de Dios, debes purificar tu lenguaje de toda fantasía e imperfección, por ser incapaz de expresar plenamente su infinito misterio.

464.-

¿Sabes que Dios, al crearte, inscribió en tu corazón el deseo de verle? Está continuamente atrayéndote hacia Él para darte eterna felicidad.

463.-

La crisis de la moral, que sufrimos en la actualidad, no ha de afectarte si permaneces en el Corazón de Cristo, cuyo Horno todo lo purifica.

462.-

Tu voluntad manda y domina sobre todo tu ser y nada en ti es ajeno a ella. Es necesario que se la entregues a Dios y que en ti obre la de Él

461.-

El mundo no conoce a la Inmaculada y Siempre Virgen María pues es incapaz e indigno de conocerla; por eso sus hijos debemos darla a conocer.

460.-

Si quieres sacar de tu corazón todos los vicios, y sustituirlos por virtudes, debes orar mucho, porque con la oración se recibe el Espíritu.

459.-

La meditación y contemplación de las cosas divinas lleva a la devoción, que, con su prontitud y ligereza para bien obrar, nos acerca a Dios.

458.-

El lazo que une a la Iglesia es más fuerte y más íntimo que el simple contacto de los fieles: es el espíritu de Cristo y la une en su Cuerpo

457.-

La mejor de las oraciones es la de la Iglesia, que es la oración infalible de Cristo, continuada y siempre eficaz; es universal y litúrgica.

456.-

Infunde, Señor, tu gracia en nuestros corazones y sepamos dominar nuestro egoísmo mundano y secundar las inspiraciones que nos vienen de Ti.

455.-

Señor, no te pido que me reduzcas a la nada, sino que quiero poder, por tu medio, llegar a ser uno contigo, abandonado en tus amorosas manos

454.-

Señor, que tus inspiraciones rijan mis impulsos y nuestras facultades se identifiquen, para que nada me separe de Ti. Toma toda mi voluntad.

453.-

Señor, haz tuya mi inteligencia y que nuestros pensamientos sean comunes, y yo juzgue todo con tu sabiduría, y ella inspire todos mis actos.

452.-

Haz como el martillo en mano del herrero, que se hace uno con él, prolongando su brazo para lograr dar forma a su obra. Sé martillo de Dios.

451.-

No juegues a la gallina ciega ¡así no encontrarás a Dios! A tientas sólo lograrás tropezar y caer ¡Abre bien los ojos Dios está frente a ti!

450.-

Dios siempre te da más de lo que puedas esperar, pues sus dones sobrepasan todos tus anhelos enriqueciéndote en plenitud y hartura de Gracia

449.-

La caridad es algo más que un sentimiento de ternura: es el abandono total y activo a la soberanía de Dios, amándole sobre todas las cosas.

448.-

¿Sabías que para alcanzar la salvación no se te pide vencer cada vez mayores dificultades? Sólo has de amar a Dios todos los días de tu vida

447.-

Si estás en Gracia, no temerás a la muerte, pues será para ti el nacimiento a la verdadera y eterna Vida. Pero atérrate si vives en pecado.

446.-

No tomes la virtud como mutilación de tu personalidad: es un verdadero enriquecimiento y desarrollo de tu ser imitando la plenitud de Cristo

445.-

Conviértete ya a Dios, y no esperes más. Él lo está deseando, porque no quiere que el pecado te mate, sino que vivas eternamente junto a Él.

444.-

Eres tú quien se marcha y aún le dices al Señor que te espere, cuando Él está, "para esperar, los pies clavados" en la Cruz de tus pecados.

443.-

Cuando reces el "Padre nuestro", no corras, comprende y medita cada palabra; en esa oración pides cuanto necesitas para tu salvación eterna.

442.-

Aprende de una vez a corregir tu pereza y tu desidia, apartándote de lo mundano y poniendo tu corazón en los bienes eternos, regalo de Dios.

441.-

No te vanaglories: Dios ha sido quien te ha elegido, el que te amó primero y el que te concede todos los bienes. ¿Por qué no te dejas hacer?

440.-

Enséñame, Señor, tu Camino para que acepte tu Verdad y alcance la Vida eterna. Que mi corazón te alabe y todo mi ser te glorifique, Dios mío

439.-

Si quieres creer, tendrás fe. Si te dejas amar por Dios y le amas, harás obras provechosas. Con tu fe y tus obras alcanzarás la Vida eterna.

438.-

¿Ven los ojos de tu mente? ¿Oyen los oídos de tu corazón? Si es así, verás y oirás a Dios junto a ti, según como sea la pureza de tu corazón

437.-

Ten por cierto que en el camino de Dios el no ir adelante es volver atrás. Para salvarte has de perfeccionar tu vida cristiana continuamente

436.-

El cristiano está obligado a aspirar a la perfección cristiana, por el hecho de estar bautizado en Cristo. No es invitación sino obligación.

435.-

Aunque tu forma es la carne, no seas carnal; las armas de Dios son espirituales: derriban fortalezas, destruyen sofismas y al contrario a Él

434.-

¡AMA A DIOS! ¡AMA A CRISTO! No hagas ya ninguna otra cosa en tu vida; porque si así haces, lo que Él te mande hacer lo harás con perfección.

433.-

¡Ay, si te fías de ti! ¿No te das cuenta de que así serás peor que el demonio? Desconfía de tu sombra, pues la Luz de Dios no las produce.

432.-

Ser humilde no es otra cosa que esconderse en la propia nada, y dejarse hacer por Dios, sin oponer resistencia, ni gloriarse por su Gracia.

431.-

¿Crees que es de buen cristiano andar quejándote y murmurando de todo? Anda, cambia de actitud e imita a Cristo, tu Maestro: sé buen alumno.

430.-

Si quieres tener vida en el Todo, empieza por morir a todo. Piensa que todo lo de este mundo acaba, pero que en el Todo está tu vida eterna.

429.-

No permitas que tu belleza femenina nazca exclusivamente de ese cuerpo que Dios te ha dado, sino que sea reflejo de tu alma pura y en Gracia

428.-

El cuerpo de la mujer, por analogía con el de la Virgen María, ha de ser puro, casto y cubrirse para evitar lo mancillen miradas deshonestas

427.-

Convéncete: no tienes otra cosa que hacer que amar a Dios sobre todas las cosas: tan sencillo y tan difícil. Él te ayuda para que lo logres.

426.-

Tu trato con Dios ha de ser íntimo, secreto, alejado de furtivas miradas. No permitas que te roben lo que sólo a ti pertenece y que Él te da

425.-

¿Cómo son tus conversaciones? ¿Eres espíritu de contradicción? ¿Dices palabras manchadas desde tu corazón? Habla sólo de Dios, y no errarás.

424.-

Todo trabajo que realices sin ofrecérselo a Dios será infructuoso, aunque le veas reportarte beneficios materiales. Haz todo por y para Dios

423.-

No te quejes por las actitudes de los demás; piensa que las tuyas también pueden molestar a los otros. Sobre todo procura no molestar a Dios

422.-

La muerte quita violentamente todas las máscaras adheridas a la piel; pone cada cosa en su lugar. Prepárate ya, como si fuera a ocurrir hoy.

421.-

Todo lo que existe está en Dios, que no tiene límite alguno. La mente humana, por su propia limitación, pone límite a todo para comprenderlo

420.-

Que no te quiten la paz las cosas de este mundo, pues todo se acabará con él. Tu sosiego has de encontrarlo en Dios y sólo en Él. Búscalo ya

419.-

Cuando hables que tus palabras no ofendan y sean cosas que puedan saberse ¿Por qué no hablas siempre de Dios? Tenlo en tu corazón y tu boca.

418.-

No ames más a las cosas que Dios te da que a Él mismo o le harás grave ofensa ¿Acaso amas los regalos que recibes y no a quien te lo regala?

417.-

Si quieres dar lo mejor de ti a aquellos que más amas en este mundo ¿qué vas a dejar para Dios? Dáselo todo a Él y a los demás a través suyo

416.-

Si deseas que el demonio te tema igual que teme a Dios, une tu alma a Dios, fuertemente, sin lazos y ataduras de cosa alguna que no sea Él.

415.-

No puedes presumir de lo que no es tuyo y tus virtudes son regalo de Dios. Sólo puedes presumir de tus miserias, pero sería arrogancia fatal

414.-

Cuando no somos capaces de vencer a nuestras voluntarias imperfecciones, impedimos la total unión con Dios, y nos alejamos de la perfección.

413.-

Si tu alma no gusta de cosas pasajeras; si buscas soledad y silencio; si procuras la perfección en todo, lograrás recogerte, y oirás a Dios.

412.-

Destierra de tu alma esa sensación de que eres irreparable. Relee la Escritura y verás que Dios todo lo ha restaurado de una forma admirable

411.-

No te resignes a no ser lo que sí debes ser. No quieras ser como un abortivo en el que la divina voluntad no pueda realizar su plan de amor.

410.-

Las virtudes que conoces hay en ti no son las que te dan la perfección, sino las que Dios ve en tu alma; por eso, no presumas sino humíllate

409.-

Dale a tu alma naturaleza celestial para afirmarla contra todos los apetitos de tu naturaleza humana, que te apartan de Dios y de los demás.

408.-

Haz de tu vida un continuo acto de amor a Dios y tendrás descanso para tu alma, que arderá en deseos de que todas las almas le amen como tú.

407.-

Fíjate bien que Cristo no dudó en morir por ti, y tú dudas en, tan sólo, dejarte amar por Él. Si no buscas su Cruz no encontrarás su Gloria.

406.-

Que la paz de tu alma se manifieste en tu hablar sosegado, llevando a todos el amoroso mensaje de Dios, que perdona a los que se arrepienten

405.-

Aunque estás en el mundo no has de pertenecer a él, sino intentar salvar a las almas que están atrapadas en sus redes y llevarlas hacia Dios

404.-

Limpia tu alma de todo apetito y atadura si quieres que crezca en ti el amor de Dios y la salud de tu alma hará nacer en ti gran deseo de Él

403.-

Si eliges a Dios por esposo y amigo de tu alma, y permaneces siempre junto a Él, amándole, verás cómo no te falta lo necesario en esta vida.

402.-

Acostúmbrate a caminar por esta vida mortificando tu voluntad y huyendo del bullicio y los placeres del mundo, y alcanzarás la Vida eterna.

401.-

Alcanzarás la bienaventuranza si dejas aparte tus gustos e inclinaciones, y haces todas las cosas en razón y justicia, es decir: según Dios.

400.-

Aleja de ti la ira y tus viles pasiones; deja que tu corazón ame con benignidad y mansedumbre, derramando la dulzura de Dios a tu alrededor.

399.-

Excita en ti el deseo del amor de Dios y de la salvación de los hombres, para que tu corazón arda inmerso en el Horno del Corazón de Cristo.

398.-

Si llega a tu alma el amor de la Cruz y ves en ella tu bien, tu fuerza y vives alegre en su compañía, dirás que la Sabiduría te ha visitado.

397.-

¡Ay! ¿cuándo te convencerás de que Dios es Él y siempre y solamente Él? Que vives en Él, aunque no quieras, y que Él desea vivir en ti ahora

396.-

No quieras saber el por qué de todo, ni comprender los misterios de Dios. Que te baste saber que en Dios y en su obra, hay amor y esperanza.

395.-

Que dos palabras definan tu actitud: todo y nada ¿Cuánto das?: todo ¿Cuánto guardas para ti?: nada. Estarás en la línea recta hacia el Cielo

394.-

No renuncias a tus sentimientos y te gusta lo prohibido por Dios. Quieres mantener la castidad pero pisas el fuego: ya hueles a chamusquina.

393.-

Vigila tus pensamientos y ten recato en tu alma, y así no tendrás que preocuparte de las apariencias. No traspases los límites de lo lícito.

392.-

Si necesitas sentirte valiente, en momentos de peligro, infunde ánimo a los demás. Si quieres aliviar tus sufrimientos disminuye el de otros

391.-

¿Crees que cumplir los mandamientos, tus deberes de estado y resto de obligaciones es labor imposible? Es porque no dejas a Cristo ayudarte.

390.-

¿Eres consciente de que habrás de dar cuenta a Dios hasta del más liviano pensamiento? ¿Ves cómo hay que pensar y hablar sólo de Dios? Reza.

389.-

Dios no quiere que tú le des lo que a ti te apetezca, sino lo que Él te pide: hacer su voluntad. Huye de todos tus caprichos y vanaglorias.

388.-

Que tu descanso no sea una ruptura en tu unión con Dios. Cuando necesites descansar, descansa en Él, y así aprovecharás más, en sus brazos.

387.-

Si vives en continua presencia de Dios no pecarás y podrás conseguir que toda tu vida sea un continuo acto de amor a Dios, Amador de Cristo.

386.-

Si aceptas que Dios de todo lo malo tuyo saca el bien que te regala no desesperes en tus caídas sino déjate levantar por Él, arrepintiéndote

385.-

Debes cuantificar la distancia que hay entre el bien y el mal, no sea que la tengas tan corta que pases de uno a otro sin darte cuenta. Mide

384.-

¿Has decidido qué será tu vida? Procura no equivocarte, pues lo pasado no vuelve. Elige el único Camino: Cristo, y vivirás la verdadera Vida

383.-

¿Cómo dices que Dios te ha dejado? No desvaríes: Dios NUNCA te deja, eres tú quien le das la espalda con ese amor propio que domina tu vida.

382.-

¿Sabes que el silencio es más elocuente que las palabras? Es así porque es más profundo y más total, y en él habla Dios a tu alma. Escúchale

381.-

El Amor de Dios para contigo es el origen y el principio del amor que tú has de tenerle a Él. Por su gran Misericordia esto es posible en ti

380.-

¿Te das cuenta de que cada día que pasa estás un día más cerca de encontrarte cara a cara con Dios? Que tus manos estén llenas para ese día.

379.-

No andes por caminos que, aunque asfaltados, te alejen de Dios. Prefiere los pedregosos, estrechos y empinados si sabes que al final está Él

378.-

La Inmaculada y Siempre Virgen María es tu Madre y nunca te abandonará: refúgiate bajo su manto amoroso y deja que te lleve a Dios. Imítala.

377.-

Si pecas desprecias a Dios: ¿no te abatirás y avergonzarás al verte tan ruin? Humíllate y corre a buscar la absolución a tus culpas ya mismo

376.-

¿Hay mayor desconsuelo que el ver que somos impermeables a la Gracia de Dios? Quítate todo lo que impida que puedas empaparte de ella a tope

375.-

Si piensas que otros no son gratos a Dios porque tú no les ves virtudes, mírate bien al espejo y atérrate al comprobar tu desnudez de ellas.

374.-

¡Cuántas veces te entrometes en las cosas ajenas! Ni aún las pases por tu memoria.  Anda, harto tienes con cumplir en ti la voluntad de Dios

373.-

Es difícil pero puedes intentarlo: ama a Dios como Él quiere ser amado. Si te dejas hacer por Él, se volverá muy fácil. Inténtalo hoy mismo.

372.-

No por mucho obrar bien se agrada a Dios: lo importante es hacerlo todo con buena voluntad y sin interés personal, sólo hecho por y para Él.

371.-

Recogemos lo que sembramos: si plantas rosales, cosecharás rosas. Siembra Amor de Dios y cosecharás Vida eterna. Que tus semillas sean amor.

370.-

Tienes la valiosa llave del cofre de los tesoros: tu fe. No dudes, sino navega por el río caudaloso de la Providencia que desemboca en Dios.

369.-

Tu vida valdrá la pena si amas a los que sufren; también por eso los ama Dios. Afronta tus angustias y entrégate a aliviar las de los otros.

368.-

Señor, haz que el barro del que he salido se purifique y mi costra opaca rompa, mostrando mi fe y caridad para que al verme se piense en Ti.

367.-

Es necesario que algo distinga tu conducta y tu mentalidad, para que el sello de Dios permanezca visible en tu vida y lo lleves con dignidad

366.-

¿Tan escasas son tu fe, tu esperanza y tu caridad, que poco te distingues de los que viven en el error? ¿Será que hay en ti egoísmo? Quítalo

365.-

Aunque tu luz sea tan pequeña que casi no ilumina tu camino, no la apagues: únela a las de los que, como tú, queréis llevar al mundo la Luz.

364.-

Somete tu tiempo a Dios para que Él lo programe y lo transforme en eternidad; así tu agenda estará llena de actividades fieles a su voluntad

363.-

Dios no desea que tu alma sufra: sólo permite el dolor que pueda producir la aplicación de la medicina que la sane ¿Rechazas el tratamiento?

362.-

¿Te imaginas tirando de un carro cargado de piedras, cuesta arriba? Pues así vas hacia Dios con tus concupiscencias y prejuicios. Descárgate

361.-

Dios es inaccesible, pero no te pese lo poco que tus potencias puedan comprender o tus sentidos sentir; no hagas que tu alma pierda ligereza

360.-

Has de purificar tu alma de extrañas posesiones y apetitos, para que puedas entender en espíritu las cosas, y gozar la bondad que encierran.

359.-

Si Dios, cuando le ofendes, te levanta con amor y alegría, ¿por qué tú no perdonas al que te enoja? Anda, sé justo y da lo que recibes de Él

358.-

Cuando puedas afirmar con rotundidad que Dios te ama y que tú le amas con todo tu corazón, estarás más cerca de alcanzar la salvación eterna

357.-

No cierres tu mano en el momento de dar ni la extiendas al máximo a la hora de recibir. Que tu caridad sea constante y sin falta, con todos.

356.-

Señor, no permitas que mis deseos desordenados me maten y que arrastre en este mundo un alma dividida, temerosa de pertenecerte sin reserva.

355.-

Señor, haz que me entregue a Ti totalmente y mata mi espíritu de propiedad por el que creo ser lo que tengo y que lo pierdo si te lo entrego

354.-

Reconoce en Cristo a tu Redentor y reconoce tu condición pecadora. Es todo lo que has de hacer, y es bastante, pues Él pondrá todo lo demás.

353.-

No podemos llegar a Dios por nosotros mismos si no es por la Gracia, iniciativa soberana suya, al sacarnos de nuestra miseria y unirnos a Él

352.-

Cada instante y en toda situación se te muestra el camino que te conduce a Dios, pero puedes encontrar el obstáculo de tu propia indignidad.

351.-

La mortificación no es igual a tristeza y desventura: es reconfortante alegría de frenar nuestras concupiscencias y lavar nuestras miserias.

350.-

Tu desmedido deseo de aprender más de lo que te conviene en cosas ajenas a Dios, te aleja del conocimiento que necesitas para salvar tu alma

349.-

¿Recuerdas cuando le abriste la jaula al pájaro y voló por la ventana? Enjaula tus ocasiones de santificación para que no vuelen lejos de ti

348.-

El amor propio endurece tu alma; pero si tu alma está enamorada de Dios se volverá blanda, mansa, humilde y paciente. ¡Enamórate de Dios ya!

347.-

Pide a Dios tener tu alma bien pura, sin mezcla de extrañas impurezas ni respetos humanos, y con el sosiego del amor divino, y elevada a Él.

346.-

¿Cuándo vas a comprender que el mundo, sus cosas, es tu gran enemigo? Vive en el mundo, pero no seas del mundo, o te quitará la vida eterna.

345.-

¿Cómo sabes que lo que deseas es según Dios? Niega tus propios deseos, los que sólo son tuyos, y déjate hacer por Él. Así no te equivocarás.

344.-

Pide verte atribulado estando junto a Dios y no aliviado en tu flaqueza, porque Dios convierte las cargas en ligeras y tú careces de fuerza.

343.-

Si fueras consciente de que Dios sale al encuentro de los que le desean, no cesarías un instante de implorar poseerle. Llámale sin descanso.

342.-

Dios mío, adáptame a mi deber y a tu voluntad, sin quejas, y como instrumento dócil de tus designios; aprovechando todo y sin atarme a nada.

341.-

¡Ay, cómo te ama Dios! Es imposible entenderlo: el Creador, el Dueño de todo, enamorado de su criatura. ¿No es motivo para amarle locamente?

340.-

Tiende la mano a los que veas hundidos en el barro; da esperanza a los corazones desamparados: conseguirás estar muy cerca del Amor de Dios.

339.-

No creas en la ruina de tu vida ni pierdas la ilusión. El querer de Dios se logra siempre, y es de amor, fecundidad y dádiva. Verás amanecer

338.-

No tengas amor que arda en pasión y se apague en un instante. Dios te da Amor eterno y puro, para que, como brisa suave, lo des a los demás.

337.-

Piensas que tus palabras no alcanzan a llegar al Cielo que ves tan distante; entonces Dios te dice «No me grites que estamos los dos juntos»

336.-

Siembra tus dolores y fracasos y no los desperdicies; Dios te los hará florecer cuando tu pena se haga silencio; los aliviará y tendrás paz.

335.-

El amor tiene miedo a profanar lo que toca. Gozar ávidamente del cuerpo, estimulando los deseos anárquicos, no es amor. Respétate y respeta.

334.-

La Eucaristía es alimento que obliga a colaborar con Cristo, con verdadera hambre y sed de justicia, dejando actuar en ti al Espíritu Santo.

333.-

Desea siempre ir adelante y desechando todo lo efímero que te rodea; viviendo en expectativa de Cristo, Camino por el que nunca te perderás.

332.-

Cristo llega con sus "herramientas" cuando le recibes en la Comunión. Debes ser dócil, dejándote transformar, y que tu alma viva sólo de Él.

331.-

Si pecas mueres; no sólo tu alma pierde la vida: tu cuerpo se resiente en todas sus células. Si permaneces en pecado será difícil resucitar.

330.-

No temas presentarte ante Él con las manos vacías: deja que te las vaya llenando mientras tú no haces otra cosa más que amarle con fidelidad

329.-

No dejes que tu voluntad marque el destino de tu vida: deja que sea la Providencia la que trace el sendero por el que, sin temor, podrás ir.

328.-

Cristo te ha sentado e, inclinándose, ha lavado tus pies cansados de tanto andar buscando sin saber qué ¿No ves que lo tienes delante de ti?

327.-

Ten paciencia: tu amor propio es notable y te aleja de Dios. Da pasos lentos hacia Él, renunciando, poco a poco, a tus cosas, esas que atan.

326.-

No permitas, Señor, que caiga en pecado y me aparte de Ti; átame a Ti; más aún: clávame en tu Cruz con tus mismos clavos, antes que perderme

325.-

¿Recuerdas que Cristo prometió que todas las cosas las haría nuevas? No llores por tu vida gastada y carcomida, la verás florecer si le amas

324.-

Vive con ingenuidad, con sencillez, con paciencia, con paz, y deja todo en manos de Aquél que todo lo puede: es tu cariñoso Padre que te ama

323.-

Hay días que con temor y otros con esperanza piensas en tu encuentro con Dios. Evita la zozobra: Él te ama y lo hará muy fácil, con suavidad

322.-

La mano de Dios, en tu lento atardecer, está preparando tu plenitud. Deja que su Luz disipe tus sombras, y que su Aurora te de un nuevo día.

321.-

No llores por los años que pasaron, páginas arrancadas del libro de tu vida. Mira el Camino nuevo que Dios ha hecho para ti. Vívelo y ámale.

320.-

Si fueras consciente de que esta vida es una preparación para la verdadera y eterna Vida seguro que vivirías de otra manera. ¿Por qué no ya?

319.-

Qué horror saber que, si me condeno, es porque quiero condenarme, pues «Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva».

318.-

Dios es infinito, por lo que todo está en Él y aunque intentes aislarte, es imposible que lo consigas: siempre te ve, te escucha y te habla.

317.-

¡Gracias, Señor, por haberme creado! Y más aún porque te me has dado Tú mismo, a través de tu Gracia. Por la fe y el respeto, que me regalas

316.-

Podrás salir del fango del pecado a través de la fe –luz en la tiniebla– y con la firme convicción de que en Dios están la Verdad y el Amor.

315.-

El fruto de un buen deseo puede contener un hueso lleno de necedad. No permitas, Señor, que mis actos nazcan podridos, sino sanos y maduros.

314.-

Sé, Señor, que te resististe a algunas peticiones de tus Apóstoles y me quejo de que no me concedes todo lo que te pido. Gracias por hacerlo

313.-

No te avergüence rezar con las manos juntas, cautivas de Dios, unidas a Él; dóciles, abandonadas y entregadas a Él: las manos de la oración.

312.-

Señor, para darme contigo a la salvación del mundo debo afianzar mi fe e instruirme en la Verdad, sin orgullo oculto bajo exterior compasivo

311.-

Líbrame de lo malo que hay en mí, Señor, y lléname con tu bondad y misericordia, para que mi total entrega a Ti se refleje así en los demás.

310.-

Si quieres que Dios te escuche ponte de rodillas cuando reces, pues esa actitud humilde atrae la Misericordia de Dios, la ternura de su Amor

309.-

Que el peso de tus mentiras no gravite sobre tu debilidad, pues es difícil andar con el peso de los ídolos y falsos dioses que te fabricas.

308.-

No huyas cuando veas venir a la Verdad, por temor a no poder seguir viviendo a tu antojo y en pecado. Arrodíllate, y acéptala en Jesucristo.

307.-

Tu mal de nacimiento consiste en hastiarte de lo bueno y desear lo mediocre; en llevar una voluntad herida y loca en tu alma contradictoria.

306.-

Tu miseria es condición de tu virtud, y a través de tus resistencias es como crecen y se elevan tus energías sobrenaturales. Confíate a Dios

305.-

¡Si supieras que Dios escucha el más pequeño suspiro sincero y acaba toda lágrima que se comienza por Él! Está pendiente de todo y de todos.

304.-

La maraña de la vida te ha enredado y aprisionado en sus hilos. Dios es el único que puede sacarte de ese laberinto en el que te has metido.

303.-

Cuando todo te va bien te olvidas de Dios; pero corres hacia Él, gritando, al primer problema. ¿Ves cómo es bueno para ti sufrir alguna vez?

302.-

¿Has visto como las olas del mar no pasan más allá de la arena de la orilla? Así Dios tampoco permite que la amargura desborde tu paciencia.

301.-

Hay en tus labios una promesa indecisa que nunca llegas a pronunciar, y que Dios está esperando de ti. No pienses que es tarde ya y házsela.

300.-

Confiar en la Providencia divina es abandonarse en la amistad con Dios, con la certeza de que nos protege el Todopoderoso dueño del Universo

299.-

Recuerda que Dios te sacó de la nada para que le des gloria. En vez de cuestionarlo, ¿qué haces en tu día a día para cumplirlo? No lo dejes.

298.-

Señor, haz que mantenga tu paz en medio de las borrascas de la vida, sin perderme en quejas inútiles. Y que pida siempre por los que lloran.

297.-

Llevas en ti el sello de la perfección con que Dios te ha creado, pero el enfermizo pecado ha enturbiado la nitidez de su visión ¡Sánate ya!

296.-

Tu dureza es de roca; por eso, Dios te está labrando con el cincel de su amor. Eso que notas son misericordiosos martillazos del que te ama.

295.-

No creas que la virtud es una jubilación: debe ser hábito que te lleve a la perfección constante. Deja la vida muelle y mortifícate algo más

294.-

Tu cuerpo es santo, pues Cristo lo divinizó al hacerse Hombre, para que sea templo del Espíritu Santo. Respétalo y no lo manches con pecados

293.-

Dios es testigo de todos tus desfallecimientos y de todas tus regeneraciones; por eso te ayuda más en las tentaciones que te hacen tambalear

292.-

La Gracia de Dios es para ti un don de fortaleza, para que tu espalda no se doble y tus rodillas no cedan a las cargas que Él pone sobre ti.

291.-

                                                        ¡Dios te ama!
                                               ¿Qué más puedes pedir?

290.-

Sólo puedes dar a Dios lo que Él te ofrece para que tú se lo des a Él; si se lo rechazas, será tal tu miseria que no tendrás nada que darle.

289.-

Para que haya amanecer es necesario el anochecer del día anterior. El ocaso de tus pasiones y miserias dará paso a los signos de Dios en ti.

288.-

Procura que nada, ni nadie, te quite tu paz y libertad interior; huye de la cautividad de los sucesos exteriores. Cumple la voluntad de Dios

287.-

El día que aprendas a amar a Dios, ignorando todo, estarás más cerca de la verdadera felicidad. Esa escuela se halla en el Corazón de Jesús.

286.-

Arréglate, que Cristo está al llegar. Vístete con ropa limpia blanca y prepara tu manojo de rosas, y que el brillo de tus ojos no se empañe.

285.-

Un árbol robusto, con buenas raíces, no se puede arrancar del suelo. Y tu fe, ¿cómo son sus raíces? Mira que hay tornados que arrancan todo.

284.-

Siempre cierras la puerta de tu casa tras de ti. ¿También cierras la puerta de tu corazón a Cristo? ¡Ábresela de par en par y que no espere!

283.-

Cristo puede ser el grato alivio de tu fatigoso vivir; sólo tienes que dejar que te acompañe con su presencia y su amor; Él no te abandonará

282.-

Dios habla cuando todas las cosas se callan; en el silencio. Si te propones callar, y poner el silencio en tu interior, en tu alma, le oirás

281.-

No te agobies con muchas cosas ni te eches excesivas obligaciones, no sea que te maten la devoción. Mantén la paz y podrás amar a Dios bien.

280.-

Te encanta el deporte, el ejercicio físico, y hasta vas al gimnasio. Para tu alma, ¿por qué no haces ejercicios espirituales? Infórmate hoy.

279.-

No te preocupes tanto por tus hojas y flores, que se ven: acaban pudriéndose. Ocúpate en tus subterráneas raíces, sembradas en suelo divino.

278.-

Sólo los enfermos que reconocen su enfermedad pueden curarse; los que la niegan perecen en ella. Dios es tu médico, y su gracia la medicina.

277.-

Como la raíz que se arrastra por la superficie del suelo sin adherirse, así tú no te introduces en Dios, que ha de darte la savia para vivir

276.-

Imitad a la Inmaculada y siempre Virgen María, Madre de Jesucristo nuestro Dios y Señor, llevada en cuerpo glorioso al Cielo por los ángeles

275.-

Cristo viene a nosotros para transformarnos íntimamente. Como Él es la Verdad, desea que seamos sinceros en todo: ¡no mientas ni levemente!

274.-

Al que madruga, Dios le ayuda, dice el refrán. Yo te digo: Al que empieza el día con la Santa Misa, Dios le hace santo. ¿Por qué no pruebas?

273.-

La juventud católica es el futuro de la Iglesia, y ha de ser mejor que las generaciones pasadas. ¿Te estás preparando para trasmitir tu fe?

272.-

No ajustes tu conducta a la de los que te rodean, o a la de los que marcan las modas. Obedece a Dios, que te pedirá cuentas de tus talentos.

271.-

No podrás conocer a Dios plenamente, como es imposible que bebas toda el agua del océano; pero Él llena tu vaso a rebosar para satisfacerte.

270.-

Nadie puede querer por ti; amar en tu lugar; vivir en tu nombre. Tu arrepentimiento y tu salvación son exclusiva tuya. ¿Por qué te inhibes?

269.-

Si quieres percibir las cosas de Dios has de abstraerte de todas las cosas externas, con los ojos cerrados y el espíritu abierto. Sintiendo.

268.-

Las horas más importantes de tu día son las más silenciosas, en las que hablas con Dios mirándoos a la cara, en recogimiento y concentración

267.-

Debes vivir como si fueras a morirte esta noche, así no te cogerá por sorpresa. ¿Te imaginas morir en pecado mortal? Aprovecha que aún vives

266.-

Dios es tu Padre, pues te ha creado, sacándote de la nada. No le ames sólo por eso, sino porque Él te amó primero, siendo el dueño de todo.

265.-

Has de encontrar tus momentos de oración todos los días. No te excuses: ¿Tienes tiempo para todos tus amigos y te falta para dárselo a Dios?

264.-

Antes de actuar reza; pero después de rezar actúa. Has de ser muy activo en la contemplación, y muy contemplativo en la acción, para vencer.

263.-

Tu único negocio es hacer progresar la venida gloriosa del Hijo del hombre a la Tierra que Él creó, amó y santificó con su visita redentora.

262.-

Señor, sé tú mi plenitud; de forma que todo, incluso mis miserias y distracciones, te las comunique, y tú las santifiques con toda mi vida.

261.-

¿Por qué te crees ser el centro de todo lo que te rodea? Todo gravita en derredor del Verbo Redentor, y esa visión es una oración admirable.

260.-

No abandones nunca la humilde oración vocal, que te convierte en cristiano, en fiel en servicio activo. Reza el Santo Rosario todos los días

259.-

Si Jesucristo te ama ¿qué te importa lo demás? Él será tu consuelo, amparo y fortaleza; acude a Él y nada temas. Abrázate a sus pies siempre

258.-

Dios te ha creado por Amor y se ha hecho Hombre y entregado a la muerte por ti porque te ama infinitamente. ¿Te parece una exigencia amarle?

257.-

El amor es entrega sin esperar nada a cambio: deja de mirarte el ombligo y mira a los demás, sin rencor, con mucha humildad, y Amor de Dios.

256.-

¿Te das cuenta de que si actúas por Dios, el mundo es bueno para ganar la vida eterna? Lo que importa es la intención sincera de tu corazón.

255.-

El poder de la oración es incalculable y si lo unimos a la Santa Misa es infinito. No dejes de rezar con devoción en los momentos difíciles.

254.-

Dios te lo da todo de forma incondicional, tan sólo tienes que aceptárselo. ¿Cómo te atreves tú a ponerle condiciones a Él? Anda, sé humilde

253.-

Dios te quiere a ti, quiere tu «yo»; te desea en tu totalidad. Ten la generosidad y la valentía de no guardar nada para ti ni para los demás

252.-

Señor, busco donde no hay, y por eso no encuentro. Ayúdame a encontrarte, porque tú eres el Camino. Guíame hacia ti y encontraré mi destino.

251.-

La esperanza en Cristo espanta todos los miedos y te hace fuerte. Ya no estás solo: Cristo está en ti, y te defiende. Si eres fiel vencerás.

250.-

¡Cuánto nos cuesta darle a Dios un poquito de nosotros mismos! Si supiéramos que lo que le demos nos lo devuelve multiplicado por infinito.

249.-

¡Decídete!: Haz de tu vida un continuo acto de amor a Dios. Sé Amador de Cristo. Tu Madre fue la primera y más perfecta: imítala con tu vida

248.-

¿Has probado a dejarte abrazar por Dios, apoyando tu cabeza en su pecho, y sintiendo que te protege, como a un bebé sin destetar? Hazlo hoy.

247.-

¡No!, no es amor todo eso que dice el mundo: Dios es El Amor, y no hay otro. Si alguien dice lo contrario ten la seguridad de que te engaña.

246.-

Si te quejas de que eres infeliz es porque no crees en Dios, o tu fe es muy escasa. ¿No te hace feliz saber que el Creador del mundo te ama?

245.-

Tenemos en nuestras manos instrumentos evangelizadores y no los utilizamos convenientemente. Dedica más tiempo a extender la Palabra de Dios

244.-

Nos quejamos del mal que hay en el mundo, y no somos capaces de poner bien para compensarlo. Evitando esa timidez culpable colaborarás mejor

243.-

Yo también, Señor, debo ponerme al servicio de todos. Es mi deber guardarte, y atraer hacia ti a los que me rodean, con valentía y con amor.

242.-

Nada soy por mí mismo, Señor, sino por ti. Pero no intento aniquilarme, sino valorar la acción de tu Gracia y la de todos tus favores en mí.

241.-

Buscamos el brillo y no el bien; aparentar más que ser. Aparta de mí, Señor, esas sandeces y que acepte vivir para ti donde me has colocado.

240.-

Señor, somos tu pueblo, ovejas de tu rebaño; no permitas que equivoquemos el camino y nos metamos en las fauces del lobo. Protégenos siempre

239.-

No seamos como la flor que se deja de cultivar y vuelve a su forma salvaje, sin brillo ni perfume. Lucha contra tus malos deseos y véncelos.

238.-

¡Qué poca confianza tenemos en Dios! Al menor contratiempo perdemos los nervios y nos olvidamos de las promesas que le hicimos. Ten fe en Él

237.-

En tu desposorio con Dios la única dote que puedes ofrecerle son tus miserias: ellas si son tuyas, pues todas tus virtudes te las regaló Él.

236.-

Dios quiere que seas tú el don que le ofrezcas: ninguna otra ofrenda, por valiosa que sea, valorará más. Pero no te valores, deja que sea Él

235.-

¿Sabes?, cada día tienes delante una página en blanco del libro de tu vida. ¿Qué vas a escribir hoy? Empieza: ¡Dios mío: te amo! y siéntelo.

234.-

¡Cuántas veces nos impacientamos queriendo abrir puertas cerradas de las que no tenemos llave! Señor, se tú la llave maestra de mis puertas.

233.-

Tu dolor es sólo tuyo: ¡ofréceselo a Dios! Nadie más que tú podrá hacerle esa ofrenda al Señor, que lo hará suyo uniéndolo a los de su Cruz.

232.-

Tus seres queridos te quieren atar, para que no les abandones. Dios te ha hecho libre, pero está siempre esperando que decidas atarte a Él.

231.-

Te preocupa mucho la salud de tu cuerpo y poco la de tu alma. Tu cuerpo volverá al polvo del que salió pero tu alma debe volver a su Creador

230.-

¿Te has dado cuenta de que todo pensamiento puesto en los demás se lo estamos hurtando a Dios? Nuestro pensar ha de estar solamente en Él.

229.-

Nuestros apetitos desordenados dañan gravemente a nuestra alma inquietándola, enturbiándola, ensuciándola, enflaqueciéndola y oscureciéndola

228.-

Señor no pretendo ser dios sino que tú, mi Dios, actúes en mí y yo sea instrumento de tu amor, para que a quien me acerque te vea a ti en mí

227.-

Cristo es el verdadero Rey de todas las almas, aún de las que le persiguen y reniegan de Él. Y esos súbditos hostiles confirman su realeza.

226.-

¿Haces que tus hijos sean verdaderos "hijos de Dios"? Instrúyelos en el Amor que habita en tu corazón y asegura así que os veáis en el cielo

225.-

Actúa bien ante Dios, cumpliendo su voluntad, con fervor y pureza de intención; y bien delante de los hombres, obrando siempre con santidad.

224.-

Desecha cualquier tristeza cuando pienses en la muerte. ¿No has comprendido que es el nacimiento a la Nueva Vida? ¿O es que vives en pecado?

223.-

Dios es El Amor. Seamos como espejos purísimos y amémosle reflejándole el amor que Él nos tiene y reflejémoslo también hacia nuestro prójimo

222.-

Tienes tu estrella en el cielo y te guía; la ha prendido Dios con su dedo. Oscila y brilla y su fulgor es de clemencia: se llama Providencia

221.-

Tu contrición amorosa pesa más que todos los infiernos y su aroma se levanta más grato a Dios que la nube del incienso. Arrepiéntete siempre

220.-

Más agrada a Dios lo que haces por amor a Él, sin que se sepa, por pequeño que sea, que miles con intención de que te lo premien los hombres

219.-

Si no buscas director espiritual serás como árbol solo en el campo que, por más fruto que tenga, lo cogen los caminantes sin dejarlo madurar

218.-

Más pueden dos juntos que uno solo: apóyate en el cayado de la cruz de Cristo para no caer. Deja que Él aligere el peso de tus culpas: ámale

217.-

Tu ángel custodio siempre te invita a obrar bien, y el tentador quiere que caigas en el pecado. Tú eres libre: tus actos solamente son tuyos

216.-

Eso que pretendes, y que tanto deseas, no lo conseguirás con tu actitud dominante: sé humilde de verdad y vacía tu corazón de resentimientos

215.-

Dios te ama infinitamente y como si en toda la creación sólo existierais Él y tú. Vive en esa confianza, con despego de todo, y serás feliz.

214.-

Acostúmbrate a hablar poco, y no te metas en cosas que no te pregunten o no te incumban. Y procura hablar siempre de Dios a todos, con amor.

213.-

Huye de recibir alabanzas, pues los galardones que en esta vida te den, te los restan de la vida eterna. Y tú alaba, sólo y siempre, a Dios.

212.-

Si quieres llegar a la perfección no busques satisfacer tus apetencias, y haz que tu alma sea pura y sencilla, para albergar el amor de Dios

211.-

Si se apagan tus estrellas hay luz, aunque no la veas. El Señor, que es la luz sin sombras, marcha siempre a tu lado como amigo en la noche.

210.-

Sujétate fuerte a la mano del Señor y no te sueltes por nada. Él te llevará por el Camino seguro, y protegerá tu vida de todos los peligros.

209.-

Dios habla en el silencio: si quieres escucharle, aprende a callar, y aleja de ti todo ruido, externo e interno, que sólo te distraen de Él.

208.-

En el Cielo hallarás cuanto puedas desear y gozarás de todo bien sin miedo a perderlo. Lo lograrás si buscas que Dios sea glorificado en ti.

207.-

No te inclines por lo más fácil, ni busques lo más sabroso; no busques descanso sino trabajo; huye del consuelo propio; prefiere ser menos.

206.-

Toma siempre como ejemplo a Cristo, que es infinitamente perfecto y santo, y no te equivocarás. No tomes el de los hombres: son imperfectos.

205.-

La flor más delicada es la que antes se marchita y pierde su olor. Te interesa fortalecer tu espíritu, desasiéndole de todo. Así tendrás paz

204.-

Todo lo bueno que hay en ti no te pertenece: es obra de Dios. Él cubre tus miserias con su Bondad; la vestidura nupcial para tu boda con Él.

203.-

¿Tanto te cuesta darte a los demás? ¿No eres capaz de perder tú, para que gane Dios? Serás más feliz dejando de pensar en ti a todas horas.

202.-

El alma virtuosa que no tiene dirección espiritual, es como el carbón encendido que está solo: antes se enfriará que permanecerá encendido.

201.-

Somos muy dados a pensar mal de otros, a juzgarles y criticarles; además de hacer algo que el Señor te prohíbe, pierdes la pureza de corazón

200.-

En la multitud pierdes lo que eres. Escucha tu soledad, y estate en paz con ella. Vive en reposada quietud con Dios, en tu sereno silencio.

199.-

Cuando consigas vaciar tu corazón completamente, ábreselo al Señor y pídele que habite en él, y que limpie los rincones que tú no alcanzaste

198.-

Como el rosal deja que caigan sus rosas sin morir con ellas, para que nazcan nuevos capullos, no te derrumbes con lo que caiga: únete a Dios

197.-

Cuando la fatiga te atenaza y tu pecho jadea, el Señor te invita a su mesa; lava y seca tus pies cansados y te sirve pan tierno y vino dulce

196.-

La paciencia te ayudará a encontrarte con Dios. Él es paciente contigo: te espera como al hijo pródigo, saliendo todas las mañanas al camino

195.-

Si te rindes a los pies del Señor y te entregas con fe a su clemencia, te levantarás con mayor seguridad que si toda la humanidad te apoyase

194.-

Si sólo confías en Dios, en su Providencia, entenderás que es la única cosa verdadera, sin final y sin quiebra, que puedes hacer en tu vida.

193.-

Si fuéramos capaces de valorar la Misericordia divina mudaríamos el temor por amor. La Justicia de Dios es infinita: su Misericordia también

192.-

Dale a Dios en cada momento lo que espera de ti, sin pararte a lamentar el pasado o temer no cumplir en el futuro. Vive tu presente para Él.

191.-

Nada ni nadie podrá separarte del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor. Sólo tú serás culpable, si te separas del Señor.

190.-

Como el fuego todo lo convierte en llamas, Dios quiere que ardamos en su Amor, participando de su Santidad y Pureza, y gozando de su Gloria.

189.-

Te peinas para desenredar tu cabello. Los cabellos de tu alma son los pensamientos, palabras y obras: péinalos con el examen de conciencia.

188.-

Dios sólo se enamora de las almas humildes: imita a la Inmaculada y Siempre Virgen María, cuya humildad la llevó a hacerse esclava del Señor

187.-

Elije: revolcarte en el cieno, como puerco animal, o volar a lo más alto del cielo, como las aves, para purificarte y embellecer tus plumas.

186.-

Desnuda tu alma de apetitos, quereres y no quereres, y Dios te la vestirá con su pureza, gusto y voluntad; como tú debes vestir al desnudo.

185.-

Se firme en luchar contra todas las cosas que te alejan de Dios. Te ayudará mucho meditar contemplando la pasión de Cristo, que murió por ti

184.-

Ya que no puedes librarte de padecer, ¿por qué no se lo ofreces, amorosamente, a Dios? Serán brillantes y perlas para tu corona en el Cielo.

183.-

Piensa en la vida eterna con la certeza de que cuanto en menos te tengas y más pobre y abatido te sientas, más alto gozo disfrutarás en Dios

182.-

Refrena mucho tu lengua y tu pensamiento, y que tus afectos sean todos para Dios: conseguirás que tu espíritu se caliente en el Horno divino

181.-

¿Sabes? Eres tu peor enemigo: deja de pensar en ti, y piensa en los demás. No, como ya lo haces no es suficiente: debes ver a Dios en ellos.

180.-

Huye de la tibieza: puede provocar que vivas con pecados veniales que nunca superes y tu estado de ingratitud para con Dios se hará crónico.

179.-

¿Tanto te cuesta visitar al Señor en su cárcel de amor del Sagrario? ¡Está siempre esperándote! ¿Y no te duele que esté tan solo? ¡Ve ahora!

178.-

Lo importante para Dios no es lo que das, sino cómo lo das: Él ve la disposición de tu corazón, y la generosidad e intención que te mueven.

177.-

Siente amor filial para con la Inmaculada y Siempre Virgen María, y propaga su culto: apreciarás los efectos de su poder y maternal ternura.

176.-

Si te acostumbras a satisfacer tus sentidos, te harás terrenal y acabarás cayendo en toda suerte de desórdenes. Nunca te distraigas de Dios.

175.-

Al Señor le agrada que le pidas lo que Él desea para ti, aunque tú siempre le pides lo que tú deseas. ¿Y si le habla tu corazón en silencio?

174.-

Deja todo tu pasado abandonado en Dios, y ponte ya a sembrar en la tierra de tu corazón: recogerás el fruto que el Señor hará madurar en él.

173.-

La confianza en Dios es plenitud de la seguridad de tener en quien sostenerse, de calmar la sed insaciable de nuestro corazón ávido de amor.

172.-

Date del todo al Señor, sin medida, ni pensar en recibir: derrocha tu juventud en el sacrificio y la entrega arrebatada. Con locura de amor.

171.-

Quien te encuentra, ¡oh Dios mío!, halla al fin al Único en un mundo infinito y diverso. En ti se armoniza todo. Quien te ve nada desconoce.

170.-

¡Cuánta bondad tiene Dios para con nosotros! De cuántos peligros nos ha sacado, cuantos pecados nos ha perdonado. Expresa tu agradecimiento.

169.-

El Espíritu Santo no habita donde mora la propia voluntad egoísta, el yo absorbente y altanero, provocador e insolente, taimado y cauteloso.

168.-

Sólo con nuestra donación total, con la espontánea entrega de todo nuestro ser a Dios, es como podremos conseguir la plenitud de su gracia.

167.-

Lo que verdaderamente temes es ser inútil; que tu existencia sea estéril. El que ama a Cristo y se entrega a los demás por Él, no es inútil.

166.-

Recibe mi memoria, Dios mío, no para quitármela, sino para que sea tuya, y no mía. Sé tú el único objeto de mis recuerdos y de mis imágenes.

165.-

Tras los sufrimientos, se esconde una esperanza y un ofrecimiento de protección, pues los que sufren están al abrigo de los rigores de Dios.

164.-

Tu salud no es tuya es de Dios, no atentes contra ella: quítate lo superfluo, los deleites, no sea que tu carne se revele contra tu espíritu

163.-

Si tuvieses todos los placeres del mundo y pudieses gozar de sus deleites, ¿crees que te durarían mucho? En el Cielo sí los tendrás eternos.

162.-

Preocúpate de que, al fin del día, tu huerto esté regado y sus frutos en sazón, llenos de azúcar. Que al acostarte puedas ofrecerlos a Dios.

161.-

Los que te aman te quieren atar, para que no te vayas; Dios no: te deja libre para que vueles como los pajarillos. ¡Vuela siempre hacia Él!

160.-

Cuando te basta la vida sencilla y la mirada transparente, para ver al Señor, sin envidiar nada más, entonces viene Él y te promete amistad.

159.-

Viste cómo el sol inundaba con su clara luz el agua tranquila del lago y se quedaba allí, y comprendiste cómo Dios te llena, viviendo en ti.

158.-

Una rosa, fresca ayer, hoy la vemos menos radiante, ¿es como si hubiera muerto? Tu amor a Cristo, ¿ya no es tan grande? ¡No lo dejes morir!

157.-

Ni la fidelidad intermitente y la devoción rebajada son tolerables, ni la generosidad total y la vocación abnegada y absoluta son excepción.

156.-

¡Ay, Señor!, eres la única riqueza de los pobres, bienaventurados, que sueñan alcanzar el Cielo. Despégame de toda materia y concupiscencia.

155.-

Si tu alma es fiel a Dios, estará libre de toda angustia y temor; captará sus mensajes de día y de noche: sol y estrellas brillarán para ti.

154.-

Si quieres avanzar en tu vida espiritual, huye de la holganza tenebrosa y del fétido humo de la ociosidad: trabajo y oración ganan el Cielo.

153.-

No trates de echar raíces en ti mismo: todo cuanto te rodea es un medio para unirte a Dios y para crecer ahondando, más y más, en la Verdad.

152.-

Tu oración ha de acabar en acción, enderezando tus desviaciones naturales; devolviendo o manteniendo la salud de tu alma; y serás más fuerte

151.-

Hay dos armas a las que Dios ha dotado de un poder indudable: callar y sufrir; ambas menos brillantes que la elocuencia, pero muy poderosas.

150.-

Dices que no encuentras a Dios, y está contigo. Si le buscas es porque le amas, y, si le amas, le posees: le tienes en tu corazón. Siéntelo.

149.-

Somos tan ignorantes que no vemos más allá de nuestras narices. ¿Sabías que el mundo espiritual es verdaderamente real y eterno? Despega ya.

148.-

¿Sabías que los fines de semana los ángeles de la guarda hacen horas extraordinarias? No les cargues de trabajo: ayúdales a salvar más almas

147.-

Tu destino final es el Cielo; ¿por qué te empeñas en ir al Infierno? La materia se pudre y es opuesta al espíritu: es un lastre que te hunde

146.-

Para creer en Dios tienes que encontrarte con él, pero ¿cómo, si no te haces el encontradizo? Está a tu lado pero has de descubrirle: pídelo

145.-

No te ocupaste de cuidar tu jardín, pero el Jardinero plantó y regó. Enamórate contemplando esas rosas que hoy se abren fragantes en tu vida

144.-

Qué inoportunos son mis gemidos, Señor, para que me concedas lo que pido. Qué locas las pretensiones con que salgo al paso de tus designios.

143.-

Cuando dices que diste todo al mundo y no te queda nada para Dios, te estás equivocando: ¿no es tu vida entera todo lo que tienes que darle?

142.-

Cuando te separas de lo que amas, lloras. ¿Lloras cuando pecas? Realmente entonces es cuando te separas de Dios, que ha de ser tu único amor

141.-

Para que con la obediencia podamos imitar de verdad a Cristo, ha de ser como la suya: voluntaria, amorosa y cordial; viendo a Dios en ellos.

140.-

Cuanto más se ama tanto más se sufre de estar separado de la persona amada. Ese malestar que sientes ¿será por tu lejanía de Dios? Acércate.

139.-

Muchos, cuyas obras parecían dignas de alabanza, cayeron al abismo. Otros, que comían del Pan de ángeles, se deleitan ahora con inmundicias.

138.-

Nos debe hacer amar lo verdadero el que Cristo es la Verdad. La Verdad es de por sí misma todo lo que es, es ante todo una persona, es Dios.

137.-

Dios mío, enséñame a tratar el pasado que vive en mí como un don de amor y como una prenda conmovedora de tu predilección. Me has perdonado.

136.-

Señor, me presento ante ti recargado de atavíos, y me deshago en cumplimientos y saco a relucir mis oropeles como un advenedizo. ¡Perdóname!

135.-

Señor, tus inspiraciones deben regir mis impulsos; haz que nuestras facultades se identifiquen, y que no me separe de ti. Que te pertenezca.

134.-

Ensancha tu corazón sin temor, ama las cosas que son buenas, responde con amor al amor de los otros. Sin alejarte de ti ni separarte de Dios

133.-

El agua estancada y rezagada en los charcos del río nunca llegará al mar. Tú fluye alegre hacia tu Mar, el Dios que ha fijado tu meta final.

132.-
Dios llega a ti vestido de sorpresa, por caminos imprevistos. Si te vuelves le encontrarás junto a ti porque nunca te abandona, aunque tú sí


131.-

La hermosura que pasa ante ti a raudales tú la dejas ir. Recibe la belleza que Dios te ofrece hoy y no añores la que ya no brilla en tu vida

130.-

Si la sequedad no te deja orar o no encuentras palabras para hacerlo, y lo deseas fervientemente, pide con fe al Espíritu que lo haga por ti

129.-

Mirando todas las cosas en el Corazón de Cristo, veremos claramente en qué grado debemos estimarlas en sí mismas. Ninguna por encima de Dios

128.-

No te dejes engañar por las seducciones del enemigo, ni amedrentar por sus amenazas. No te separes de Cristo en el peligro, y él te salvará.

127.-

La Providencia es como un río caudaloso: le cuesta igual trabajo llenar una copa grande que una pequeña. Déjala que llene tu copa a rebosar.

126.-

Para que tu vida valga la pena vivirla, para forjarte en tu sufrimiento y hacer más suave el sufrir de los otros, ama a todos los que sufren

125.-

Enciende tu lámpara en señal de espera. El Señor, al verla, te visitará: unas veces le verás; otras, llegará sin que le veas. ¡Espérale tú!

124.-

El corazón no debe ser forzado, y en el miedo no germina la planta del amor. La condenación no es para el que desea amar a Dios. ¡Alégrate!

123.-

El viento de la vida se llevó tu juguete, la guirnalda que tejías, la cometa y el barco de papel. Te quedaste sin nada. Con Dios tienes todo

122.-

Hay personas que no han aprendido a amar y por eso no pueden revelar algo a los demás; todo lo que dicen parece extraño y yerto. No seas así

121.-

Buscas a Dios y necesitas encontrarle por la senda de la confianza y del amor sin miedos y quererle así con el amor que expulsa toda congoja

120.-

Te inquietas por cosas lejanas y desconocidas; por ensueños de amor y ansias de libertad. ¿Por qué no buscas dentro de ti tu tesoro? Es Dios

119.-

A Dios solamente le complace nuestra fidelidad cuando es limpia, fragante, pura; brotando, como agua transparente, del amor reflejo del suyo

118.-

Todo mi ser te busca, Señor, y, aunque nunca me dejas, no te encuentro, pues mis sentidos están cegados por los placeres del mundo. Que vea.

117.-

Plantaste, Señor, mi jardín de flores pero dejé que se agostaran y no tengo que ofrecerte. Acepta la rosa roja que tú escondiste en mi pecho

116.-

Te pregunté: Señor ¿qué hago? Y tu respuesta no se hizo esperar: ¡Sígueme! Volví a preguntarte: ¿a dónde, Señor? Me contestaste: ¡A la Cruz!

115.-

¿Por qué me cuesta tanto, Señor, mantener mi interior en silencio para escucharte? Creo que es porque no consigo abandonarme en ti, mi amor.

114.-

¡Ay!, si fuera capaz de creer firmemente que tú, Señor, eres El Camino, La Verdad y La Vida, y que fuera de ti no hay nada más que tiniebla.

113.-

Gracias, Señor, porque no escuchaste mis «buenos deseos» llenos de necedad y esperaste con paciencia que esa lección diera luz a mi espíritu

112.-

No pongas tu confianza en ti, pues fallarás; confía sólo en Dios y en su divina Providencia, y vivirás su Gracia con total seguridad. Créelo

111.-

Nunca desees de modo absoluto sino tu armonía interior con Dios mas no que las cosas o las personas sean de este modo o del otro. Únete a Él

110.-

Te pedí muchas cosas, Señor, y tú me diste más de lo que yo imploré. Hoy te pido ¡ven!, y que seas tú, Dios mío, el don que yo reciba de ti.

109.-

Nunca es tarde para decirle a Dios que deseas pertenecerle por entero y que necesitas su ayuda para conseguirlo, porque eres débil y olvidas

108.-

No preguntes a Dios ¿por qué? dile: ¿para qué, Señor? Todo lo hace para mayor gloria suya y salvación de tu alma ¡Confía en su Misericordia!

107.-

Dios habla en el silencio. Mantén silencio interior, escucha y le oirás. En tu sosiego Él hará crecer tu huerto sin ruido, dando mucho fruto

106.-

Como la playa recibe, amorosamente, a las olas verduscas y llenas de algas, Dios te recibe cuando te abandonas en su regazo con tus miserias

105.-

Has de amar a tu prójimo con el propio Amor de Dios para evitar tu concupiscencia y miserias: refleja el Amor que Dios te tiene, como María.

104.-

A Dios no le gusta que le ames a tiempos y con medida, sino que todo tu tiempo y toda tu capacidad se lo entregues amándole únicamente a Él.

103.-

Sé como el hijo pródigo y no demores tu regreso a Cristo ¿No le ves en la cruz con el corazón ardiendo y los brazos abiertos para abrazarte?

102.-

Los que te aman te quieren atar, para que no te vayas; Cristo te deja libre y, aunque tú le olvides y te vayas, Él siempre espera tu vuelta.

101.-

Nada aleja tanto de la sólida virtud como el amor propio y el apego a tu sentir y querer: es carcoma que roe el mérito de lo bueno que haces

100.-

Si el jardinero usa el estiércol en beneficio de las flores, ¿no podrá el Señor utilizar tus miserias en beneficio de tu alma? ¡Pídeselo ya!

99.-

Guárdate de los que te odian por ser Amador de Cristo y reza mucho por ellos: el Señor les purificará el corazón si les amamos ejemplarmente

98.-

No intentes comprender a Dios ¡es infinito!; tan sólo déjate amar por él y sé como arcilla en sus manos para que te moldee con su perfección

97.-

Estamos dentro de Dios («en Él vivimos, nos movemos y existimos») que es infinito y Él quiere habitar dentro de nosotros ¡qué gran misterio!

96.-

Te dijeron que estaba Justin Bieber y casi te matas al correr para verle. Te aseguro que en el Sagrario está Dios: ¿Ya has salido corriendo?

95.-

Abandónate en los brazos de Dios como si fueras un bebé sin destetar. Reposa tu cabeza en su pecho y déjate arrullar por Él ¿Hay algo mejor?

94.-

¡Ay, qué dicha tan grande saberse amado por Dios!... Él, que lo es todo, enamorado de su criatura sacada de la nada. ¿No estalla tu corazón?

93.-

Que tu constante oración te mantenga en la presencia de Dios, y tu fe te confirme que el Señor nunca se aleja de ti: siempre está mimándote.

92.-

No te de vergüenza llorar por amor a Dios: las únicas lágrimas malas son las culpables de la ira, de la envidia y de la debilidad hipócrita.

91.-

«En una palabra, quedan estas tres: la fe, la esperanza y el amor. La más grande es el amor». (1Co 13, 13) Hazte Amador de Cristo, es grande

90.-

Ser Amador de Cristo es cumplir la voluntad de Dios con perfección, haciendo de nuestra vida un continuo acto de amor a Dios ¡Imita a María!

89.-

El Señor tu Dios desea ser amado por todos. ¿Qué haces tú para conseguirle amadores? ¿Llegarán a miles los seguidores de Amadores de Cristo?

88.-

Busca la perfección en cuanto hagas. Si quieres conseguir 5 lucha por obtener 10. Y siempre con la confianza puesta en la divina Providencia

87.-

Si no evitas caer en ese pequeño defecto que te surge a diario, poco a poco irás cayendo en los grandes pecados que te proponga el tentador.

86.-

Satán es muy listo y conoce las Escrituras mejor que tú y que yo; pero no acepta la misericordia de Dios. ¡Déjate amar por Dios! es tu roca.

85.-

Si quieres estar en paz con Dios, trata a todos con profundo amor y a nadie maltrates ni de palabra ni de obra. ¿Cómo te trata Dios a ti?...

84.-

¿Sabes? Dios te está llamando ahora: quiere habitar en tu corazón. ¿Qué haces, que no lo vacías de todo? ¡Apresúrate! y ábreselo por entero.

83.-

¡Qué tierno es Dios con sus criaturas! «Mueves el mundo con tanta suavidad, que se me va a derramar el corazón». ¡Entrégate a Él totalmente!

82.-

¡Cómo te ama Dios!... De verdad, si fueras totalmente consciente de ello morirías de amor. Siéntelo, amándole a Él con su mismo y puro Amor.

81.-

Consulta siempre todo con Dios: mantén con Él un diálogo continuo, fluido; es más que un amigo: es padre y madre, sólo desea tu eterna salud

80.-

¡Tú no eliges a Dios!: Él te ha elegido a ti desde siempre. Si lo crees, y aceptas su elección, caminarás derecho por las curvas de tu vida.

79.-

Para recoger el espíritu debemos cerrar los ojos. ¿Para no ver nada?; no, sino más bien para verlo todo sin sentirnos deslumbrados por nada.

78.-

«Ama a Dios y haz lo que quieras». El verdadero Amador de Cristo no peca: hace de su vida un continuo acto de amor a Dios. Te interesa, ¿no?

77.-

¿Imaginas que, al perder la Gracia, Dios te volviese a la nada? Perderías el poder gozar eternamente de su Gloria: ¿merece la pena ese acto?

76.-

Dios te sigue: retwittea las llamadas de su Gracia a tu corazón y hazle un followback al 100% Si Él te sigue ¿no le vas a seguir tú? ¡Ahora!

75.-

Señor, me dijiste: «¡Dame amadores!» y pretendo que lo sean los millones de almas que frecuentan Twitter. ¡Toca sus corazones con tu Gracia!

74.-

No te acuestes enojado o con rencor a alguien: ¡Anda, ve a pedirle perdón, aunque no tengas la culpa!; tu humillación te ensalzará ante Dios

73.-

¿Sabes? Dios te habla continuamente; si no le escuchas es por el ruido que hay en tu interior, mayor que el que te rodea. Ponte en silencio.

72.-

El trabajo diario del corazón, en la vida espiritual, se reduce a irse despojando de toda afición terrena, cada vez más, imitando a Cristo.

71.-

El pudor y la pureza, en la mujer, la dignifican, elevándola a un estadio muy superior a cuantos se arrastran víctimas de sus malas pasiones

70.-

Si te haces una herida, bien pronto vas a curarla, dejándolo todo. Cuando hieres tu alma con el pecado ¿con la misma prontitud te confiesas?

69.-

Gracias os doy, Señor, por la bondad infinita con que me invitáis a acercarme a vuestro Corazón convirtiendo en hostias pacíficas mis culpas

68.-

Que tu arrepentimiento no sea el que Satanás inspira: pesar que agrava la falta y aleja la reparación. Sea un dolor filial de hijo pródigo.

67.-

#CosasQueHacerUnDomingo Asistir al Santo Sacrificio de la Misa y recibir al Señor, permaneciendo todo el día con Él y trasmitiéndolo a todos

66.-

Señor, ven, ¡ven!, pues sin Ti ningún día ni hora será alegre; porque Tú eres mi gozo, y sin Ti está vacía mi mesa. Nada soy si no te tengo.

65.-   

Todos los días duermes, comes, bebes, te aseas... ¿Por qué no vas a la Santa Misa y comulgas todos los días? ¿Acaso tu alma no lo necesita?

64.-

El constante Amador de Cristo permanece fuerte en la tentación y no cree a las persuasiones engañosas del enemigo, por apetecibles que sean.

63.-

El que ama a Jesús por Él mismo y no por los favores que de Él recibe, le bendice en todas las tribulaciones, aunque cesara de notar su bien

62.-

Dios quiere enseñarnos a poner en Él nuestra confianza, y a desprendernos del juicio que nos hacemos de nosotros mismos. ¡Aprende del Señor!

61.-

Ofrece al Señor tus debilidades, tus fatigas, tus cansancios, tu indolencia: Él las hará amables, y así serán dignas de Él tus fragilidades.

60.-

Cuando quieras arrepentirte, tras haber pecado, implora a Dios que te dé arrepentimiento, pues no lo tendrás si Él no lo pone en tu corazón.

59.-

La compunción es un medio de conocer a Dios, y nuestras faltas pasadas son sendas que conducen a Cristo; por sus caminos nos viene el perdón

58.-

Sólo los corazones que la luz de Dios alumbra, sólo las almas que su voluntad dirige, pueden descubrirle y morar con Él. No te separes de Él

57.-

Señor: no permitas que ninguna clase de cizaña eche a perder tu obra; protege tu mies y tu sembrado del enemigo que pretende sembrar cizaña.

56.-

Cesar de orar es traicionar a Dios. La oración ha de ser perpetua en ti, pero esa obligación te cansa: haz de tu actividad oración continua.

55.-

La Inmaculada Siempre Virgen María es la primera y más perfecta Amadora de Cristo. ¡Imítala! Haz de tu vida un continuo acto de amor a Dios.

54.-

Contempla el cielo con su manto de estrellas plácidas y silenciosas. Si entornas los ojos encontrarás a Dios por el camino de las estrellas.

53.-

El goce que brinda su placer es gota de rocío que brilla en la noche, pero que el sol de la mañana deshace. Breve juventud, y pronta muerte.

52.-

Sé ingenua, como la hierba nueva, pura como una alborada, alegre como la gaviota sobre el mar. Haz tu vida sencilla, siempre en y para Dios.

51.-

Aprende a desprenderte de todo lo material y a seguir tu camino con entrega al designio de Dios, en tierna armonía de tu querer con el suyo.

50.-

Si sientes que el dolor entra en tu corazón, no dudes de que es una hora bendita y pídele a Dios que te revele el significado de su mensaje.

49.-

Tú estás en la Tierra para algo más que para soñar dentro de tu caparazón. ¡Fuera egoísmos! Despierta para Dios y ponte a su total servicio.

48.-

Dios no está en las complicadas conjeturas de los hombres, sino en la sencillez de un amanecer o la sonrisa de un niño. Sé como ellos, puro.

47.-

María, la llena de Gracia, espejo purísimo que refleja el amor de Dios tal cual, sin merma alguna. Al mirarla verás a Dios reflejado en ella

46.-

Dios es realmente justo. Su misericordia es infinita, pero lo es también su justicia y por eso obra según ambas: con el Amor que fluye de Él

45.-

Dios es padre, pues todo ha sido creado por Él; y, por simple lógica congruente, no va a crear algo para destruirlo después. Sé un buen hijo

44.-   

Si quieres conocer a Dios ten presente que es único e irrepetible; infinito e inconmensurable; todo lo abarca y nada es ajeno a Él. Conócelo

43.-

El hombre busca a Dios en grandes profundidades, intentando valorarlo y medirlo, según la ciencia y según sus pasiones. Pero Dios es simple.

42.-

El mundo actual niega a Dios porque no le conoce. Se busca explicación a lo que no tiene ninguna: «Yo soy el que soy», y es la única verdad.

41.-

Dios te ama como si tú y Él fuerais los únicos en la creación; con Amor perfecto e infinito. ¿Vas a despreciar ese privilegio que te regala?

40.-

Mírame, oh Dios, y ten piedad de mí, que estoy solo y afligido. Ensancha mi corazón oprimido y sácame de mis tribulaciones. Guárdame en Ti.

39.-

Dichoso el que se apiada y presta, y administra rectamente sus asuntos. El justo jamás vacilará, y su recuerdo será perpetuo. ¡Vive en Dios!

38.-

Si la sabiduría se revela en las palabras, y la educación en la forma de hablar, no contradigas a la verdad y avergüénzate de tu ignorancia.

37.-

No prives al pobre del sustento, ni seas insensible al que te suplica. No hagas sufrir al hambriento, ni exasperes al que vive en su miseria

36.-

Actúa con humildad en todo, y te querrán más que al generoso. Cuanto más grande seas más debes humillarte, así alcanzarás el favor del Señor

35.-

No pretendas lo que te sobrepasa, ni investigues lo que te excede. Pon atención a lo que se te encomienda, porque no tienes necesidad de más

34.-

Si tienes verdadero amor a Jesucristo no te contentarás con hacer penitencia por tus pecados sino que la harás también por todos los ajenos.

33.-

Señor: Tú eres la verdadera paz del corazón, el único descanso; fuera de Ti, todas las cosas son molestas e inquietas. En tu paz descansaré.

32.-

Dios sí te habla continuamente: escribe sus palabras en tu corazón y tenlas presentes; te serán muy necesarias cuando te llegue la tentación

31.-

Y queremos que los demás estén sujetos a las ordenanzas, pero nosotros no sufrimos que nos prohíban cosa alguna. ¿Amas al prójimo como a ti?

30.-

No quieras escudriñar las obras del Altísimo sino examina tus maldades, en cuántas cosas pecaste y cuántas buenas obras dejaste de hacer hoy

29.-

Verdad es que la concupiscencia de la carne nos arrastra al mal, y que el cuerpo corruptible es un peso que no deja al alma elevarse a Dios.

28.-

Si nos dejamos llevar por la fe y el amor, siguiendo con fidelidad sus impulsos, nada nos costará imitar a Cristo en su total abandono de sí

27.-

Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva. ¿Vas a despreciar su Misericordia y darle la espalda, yendo al infierno?

26.-

Las vidas de los santos nos enseñan que, por la mortificación, puede llegar el alma a dominar todos sus apetitos desordenados. ¡Mortifícate!

25.-

Necios seríamos si no entrásemos en una sociedad cuyas especulaciones son divinas con infinitas ganancias; donde sólo quiebra el que quiere.

24.-

Cuanto más desprendido seas, y menos te apegues a los bienes terrenos, más bendecirá Dios tus obras y trabajos, y más los hará fructificar.

23.-

Hay almas generosas cuyo amor a la perfección cristiana les inspira el deseo de hacer voto de pobreza, según lo permite su condición. ¿Y tú?

22.-

¿Puedo ignorar que el amor aspira a dilatarse, y que quien lo concentra en sí lo mata? Si Dios obedece a las leyes del amor, ¿yo no lo haré?

21.-

Los enemigos de la virtud dicen que la moral cristiana encoge el corazón; ¡todo lo contrario! Muéstrales el Corazón de Jesús para refutarlo.

20.-

Señor, bendita sea tu palabra, dulce para mi boca más que la miel. ¿Qué haría yo en tanta tribulación si Tú no me animases con tus palabras?

19.-

¡Oh esposo mío Jesucristo, Amador purísimo, Señor de toda criatura! ¿Quién me dará alas de verdadera libertad, para volar y descansar en Ti?

18.-

Si no puedes hacerte a ti cual deseas ¿cómo quieres a otro a la medida de tu deseo? Quieres a otros perfectos y tú no enmiendas tus defectos

17.-

Señor: Sólo Tú eres bueno, justo y santo; Tú lo puedes todo, lo das todo, dejando vacío solamente al pecador; llena mi corazón con tu Gracia

16.-

Hagamos de nuestra vida un continuo acto de amor a Dios: seamos verdaderos amadores de Cristo y alcanzaremos la santidad glorificando a Dios

15.-

¿Cómo podré llamarme amigo de Cristo, si estimo lo que él desprecia, y desprecio lo que él estima? El amante ha de ser semejante a su amado.

14.-

¡Demos a conocer a todos la gloria que da a Dios el verdadero e inmediato arrepentimiento del pecador, nada más caer, y su pronta confesión!

13.-

La vida de Dios la constituye el poder de darse a sí mismo: Al Padre le da un Hijo, al Padre y al Hijo les da un Espíritu, que es el Amor.

12.-

La caridad no es rústica ni es descortés; no obra malamente por precipitación nacida de un celo indiscreto, como el que deshace más que hace

11.-

Qué gran lección nos ha dado Jesucristo, con su ejemplo del desprecio a la vanagloria, cuyo vapor fascina y embriaga a las más nobles almas.

10.-

¡Qué rico soy en mi pobreza y qué fuerte en mi debilidad! Mientras tenga un Sagrario junto a mí nada me faltará si adoro a Cristo vivo en él

9.-

Vano es el que pone su esperanza en los hombres o en otra cosa creada. No te avergüences de servir a otro por amor a Jesucristo. Ama siempre

8.-

Nunca te estimes como mejor que otros, porque no seas considerado peor delante de Dios, que sabe lo que hay en nuestro interior. Sé humilde.

7.-

Dios defiende y libra al humilde; le ama y le consuela; a él se inclina y le concede su Gracia y tras su abatimiento le levanta a gran honra

6.-

Si quieres apaciguar a alguien, ponte tú primero en paz; recuerda que los pacíficos consiguen más provecho que los muy letrados. Vive en paz

5.-

Los que por amor a Dios desprecian todo deleite carnal, reciben del Espíritu Santo su suavísima consolación, cosechando vida eterna. ¡Ámale!

4.-

El que siembre en su carne, de la carne cosechará corrupción; el que siembre para el espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna. ¡Créelo!

3.-

Vanidad es mirar solamente a esta presente vida, y no proveer a lo venidero; es amar lo que tan presto se pasa, y no buscar lo perdurable.

2.-

Encomienda siempre tus asuntos a Dios, que los dispone bien y oportunamente. Espera su voluntad y sentirás provecho. Confía tus cosas a Él.

1.-

Deus caritas est: ¡Dios es AMOR! Correspondámosle: hagamos de nuestra vida un continuo acto de amor a Dios. ¡Atrévete!

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